La reina Silvia y el rey Carlos Gustavo de Suecia, a su llegada a la cena en el Palacio Real de Estocolmo. La reina lució un espectacular vestido con la tiara napoleónica
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Victoria de Suecia acompañó a sus padres, los Reyes, y recibió con ellos a los invitados en el salón de baile del palacio antes de dirigirse al banquete. La Princesa heredera lució la tiara de los reyos de sol de la dinastía Baden, su preferida
23 ENERO 2007
El Palacio Real de Estocolmo celebró el pasado día 18 la primera cena de gala del año, a la que acudieron unos 150 invitados en representación del cuerpo diplomático, el Parlamento, el Gobierno y las autoridades provinciales y municipales, así como personalidades del mundo de la ciencia, la cultura, el deporte y la empresa suecos.
Los reyes Carlos Gustavo XVI y Silvia, acompañados por la princesa heredera Victoria, recibieron a los invitados en el salón de baile del palacio, más comúnmente conocido como "Vita Havet" (Mar blanco), para luego dirigirse a la galería Carlos XI, donde se celebró el banquete.
El menú estuvo compuesto de mejillones asados con tortellini rellenos de salsa de trufas, bacalao asado a las hierbas, pechugas de paloma con col al tomillo y a la polenta, y de postre, suflé y sorbete de bayas.
Carlos Gustavo llevó del brazo hasta la mesa de honor a la psiquiatra Ylva Westerberg, esposa del presidente del Parlamento sueco, quien se sentó a la derecha del monarca, mientras a la izquierda lo hizo la ministra de Justicia, Beatrice Ask. La reina Silvia estuvo sentada entre Per Westerberg y el embajador sirio, Mamad Bassam.
La Reina lució un espectacular vestido con la tiara napoleónica, Victoria, la de los reyos de sol de la dinastía Baden, su preferida.