Aunque Isabel II, gran aficionada a la equitación, no asistió a la carrera de purasangres ingleses celebrada en el hipódromo de Newmarket, sí acudió a la comida celebrada en el famoso Jockey Club en honor a su ochenta cumpleaños
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El equipo médico de la soberana hace un seguimiento diario de su salud y le han recomendado que rebaje su agenda oficial
2 NOVIEMBRE 2006
El estado de salud de Isabel II es noticia estos días. Y es que la soberana británica, de ochenta años, se ha visto obligada a cancelar sus últimos compromisos oficiales debido a un "persistente dolor en la espalda", según anunció en un comunicado el palacio de Buckingham.
La nota especifica que la Reina de los ingleses sufrió una distensión muscular durante sus últimos días de vacaciones en Balmoral, en Escocia. Aunque no entra en detalles sobre cómo tuvo lugar este desgarro muscular, se especula que probablemente se produjo durante un paseo a caballo de la soberana por los alrededores del castillo.
El equipo médico de la Reina le ha recomendado que, tras haber finalizado su viaje oficial a los Países Bálticos, reduzca su agenda de trabajo. Fue por este motivo por lo que Isabel II se ausentó en la inauguración del nuevo campo de fútbol del Arsenal, en el norte de Londres. Al parecer, habría tenido que subir una larga escalinata en este estadio, llamado Estadio de los Emiratos y con capacidad para sesenta mil espectadores. Su esposo, Felipe de Edimburgo, se encargó de sustituirla. El Príncipe paseó por el césped del estadio en compañía del entrenador, Arsène Wenger, y del equipo que capitanea Thierry Henry. Poco después, descubrió una placa conmemorativa y bromeó al decir que "era, después de ella, el segundo descubridor de placas con más experiencia del mundo".
El motivo de preocupación
Conocedores de la escasa afición que la soberana le tiene al fútbol, su ausencia a la citada inauguración no habría pasado de lo anecdótico para los británicos si no fuera porque, al día siguiente, también faltó a una importante carrera de caballos organizada para celebrar su 80º cumpleaños. La monarca, gran aficionada a la equitación, había planeado asistir a esta carrera de purasangres ingleses, celebrada en el hipódromo de Newmarket, a cien kilómetros de Londres. Su ausencia generó gran preocupación en sus conciudadanos, que afirmaron que "nunca en la vida nuestra reina renunciaría a una carrera sin necesidad, ni habría decepcionado a todos los niños que querían saludarla si no fuera porque realmente está sintiendo dolores". La Reina sí asistió, sin embargo, a la comida celebrada en el famoso Jockey Club.
La indisposición de la Reina ha provocado que sea su hija Ana la encargada de suplir su asistencia, el jueves, en una entrega de condecoraciones en el palacio de Buckingham. Y el viernes será el príncipe Felipe de Edimburgo el que la sustituya en otro de los actos previstos.
Un portavoz de palacio afirmó que "los médicos hacen un seguimiento diario de la salud de Isabel II" e insisten, para tranquilidad de los ingleses, en que sus ausencias se deben a "un pinzamiento en la espalda durante sus vacaciones veraniegas en Balmoral".