Las princesas Mary y Matilde compartieron velada con gigantes, payasos y acróbatas disfrutando como niñas
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La princesa Matilde, que se mostró realmente animada durante toda la función, se atrevió incluso a bailar el diábolo

11 SEPTIEMBRE 2006
El circo se ha convertido en un lugar soñado por grandes y pequeños en cada casa. La magia de este espectáculo, lleno de color e ilusión, que hechiza a todos, también sobrevuela palacio. Así, Mary de Dinamarca y Matilde de los Belgas no lo han dudado y se han dejado engatusar por este mundo de fantasía. Ambas, en distintas citas y carpas, se convirtieron en reinas por un día del circo y disfrutaron como niñas compartiendo velada con gigantes, payasos y acróbatas.
Un día en el circo
La princesa Mary, que lució para la ocasión un vestido con escote de pico y estampado geométrico, asistió en calidad de embajadora de la Asociación danesa contra la Enfermedad mental a una especialísima presentación benéfica del Circo Benneweis, en Bellahøj (Copenhague). Por su parte, la princesa Matilde, muy elegante con un vestido de seda de corte chino y estampado de flores, acudió con el alcalde de Bruselas, Freddie Thielemans, a la gala del 25º aniversario de la Escuela de Circo de Bruselas.
Al concluir la función, ambas Princesas supervisaron todas las instalaciones y conocieron a los responsables de los números circenses con los que se deleitará a los miles de espectadores que pueden asistir en cada sesión en uno y otro país. La cálida sonrisa de la futura Reina de Dinamarca brilló en todo momento y tampoco se quedó atrás la de Matilde de los belgas, que se mostró realmente animada conversando largo rato con los payasos e inclusó atreviéndose a bailar el diábolo.
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