Lady Louise, muy guapa con un gran sombrero de ala ancha, que le protegía del sol y ocultaba sus mechas rubias, y un vestido veraniego, se mostró rebosante de felicidad y excitación en su debut
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La Reina finalizó el pasado viernes una travesía en barco de siete días por las islas Hébridas con motivo de su 80º aniversario

31 JULIO 2006
Las vacaciones de la Familias Reales han servido para mostrar las fotos más tiernas del verano a través de los pequeños inquilinos de palacio. Pues bien, el crucero que los Windsor iniciaran la semana pasada en el Hebridean Princess, un lujoso trasbordador recientemente reformado, para emprender una gira de 7 días por las islas Hébridas, también ha traído una tierna estampa, e inusitada: la de la pequeña Lady Louise, primogénita de los Condes de Wessex.
Quizá algunos miembros del grupo –en esta travesía acompañó a la reina Isabel casi toda la familia- embarcaron nerviosos, pero no la pequeña Louise que, ajena a su debut, aguardaba con ilusión el momento. Así, fuera por la vista de un gran barco o simplemente por el pensamiento de ver a su abuela favorita, Lady Louise sonreía de oreja a oreja cuando llegó cogida de la mano de su madre, Sophie Rhys-Jones, al Port Ellen, en la isla de Islay, donde se encontraba atracado el ferry.
La niña, de dos años, a quien raramente se ha visto en público, está creciendo deprisa y es ya toda una señorita. Lady Louise, muy guapa con un gran sombrero de ala ancha, que le protegía del sol y ocultaba sus mechas rubias, y un vestido azul pálido, se mostró rebosante de felicidad y excitación, mientras caminaba hacia el Hebridean Princess, acompañada por una amiga muy especial, una pequeña cebra de peluche: “Ella estaba realmente emocionada y continuamente giraba la cabeza hacia atrás para mirar el barco,” dijo un curioso. Comenzó contenta y contenta terminó la travesía.
Louise: la reina del crucero
A juzgar por la sonrisas de los Windsor a su regreso de este crucero, con motivo del 80º cumpleaños de la reina Isabel, no ha faltado a lo largo de estos ocho días diversión ni tampoco a la homenajeada el arrope de los suyos. Acompañaron a la Reina, además de los Wessex, el esposo de la soberana inglesa, el Duque de Edimburgo; el Príncipe de Gales y la Duquesa de Cornualles; la princesa Ana con su esposo, el comandante Tim Laurence, y su hijo Peter Phillips, acompañado por su novia, Autumn Kelly, y el príncipe Andrés con sus dos hijas, la princesa Beatriz y la princesa Eugenia. No obstante, algunos miembros de la familia, como los príncipes Guillermo y Harry, no pudieron unirse a la excursión debido a sus compromisos con la Academia Militar de Sandhurst y el Campamento Bovington en Dorset, respectivamente.
Junto con el resto del elenco real, Lady Louise, la reina del crucero, recibió una calurosa despedida de la tripulación del Hebridan Princess cuando desembarcó en Stornoway, en la isla de Lewis. La pequeña, enganchada fuertemente a su padre, el príncipe Eduardo, descendió del barco vestida con falda y sombrero veraniegos y, en lugar de la pequeña cebra de juguete del primer día, con un peluche gigantesco, quizás obsequio de vacaciones de su abuela. A partir de ahora, la soberana continuará sus vacaciones en el Castillo de Balmoral (Escocia), mientras príncipe Carlos y Camilla lo harán en el Castillo de Mey.
Esta era la primera vez que la soberana veraneaba en un crucero desde que el Britannia fuera apartado del servicio en 1997. El Hebridan Princess, un antiguo ferry Caledonian MacBrayne y el barco de crucero más pequeño del mundo, tiene cabida para 49 invitados y es atendido por 38 tripulantes. Todos los 30 dormitorios llevan el nombre de islas, castillos, lagos escoceses y bahías de la Costa Oeste (Escocia), y las empresas describen la embarcación como un “pequeño barco de crucero muy especial”.
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