La Soberana se vistió de gala para asistir a la cena de las 'Cien personas más influyentes', organizada por la revista 'Time'
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En Washington, Laura Bush fue la excepcional anfitriona de Rania de Jordania en un encuentro benéfico
12 MAYO 2006
La visita oficial de Rania de Jordania a Estados Unidos ha estado repleta de compromisos teñidos de un importante matiz humanitario que siempre ha caracterizado sus intervenciones. Su primera parada fue en Nueva York, donde se unió a un grupo de estudiantes del instituto Norman Thomas en una conferencia sobre economía global. “Hay que extender puentes entre el este y el oeste, para sentirnos parte de una gran familia” explicó la Soberana.
Más tarde cambió su informal atuendo por un vestido largo, más acorde con la etiqueta necesaria para asistir a la gala de las “Cien personas más influyentes del mundo”, celebrada por la revista Time en la Gran Manzana. Tuvo la oportunidad de compartir la velada con personajes como la Secretaria de Estado del país, Condoleeza Rice, y los actores Jennifer López y Will Smith. La mujer de Marc Anthony no quiso perder la oportunidad de retratarse junto a la Reina, que volvió a demostrar una vez más su exquisita elegancia con un modelo en gris perla, de cuello cerrado y con algo de cola.
Los niños, el futuro de la tolerancia
La infancia fue otro de los focos de atención en este viaje, ya que la Reina asistió a la presentación de la serie animada Ben & Izzy, en la que dos niños de once años, uno americano y otro jordano, viven divertidas aventuras con la ayuda de una genio llamada Yasmine. La esposa del rey Abdalá destacó la importancia de potenciar valores como la paz y la tolerancia en los más pequeños, a través de métodos tan originales como los personajes animados.
Una idea que reiteró en Washington, en la cena benéfica anual de la Fundación Mosaic, que en esta edición donaría sus beneficios a una organización asociada al programa infantil Sesame Street. La Soberana tuvo una anfitriona de excepción: la primera dama estadounidense, Laura Bush, para la que la esposa del rey Abdalá sólo tuvo palabras de elogio por su dedicación a la educación y a los niños desfavorecidos. Un reconocimiento que se hizo extensible a la labor de la Fundación Mosaic, que desde 1998 promueve el entendimiento de la cultura árabe en el país americano.
La apretada agenda de la Reina terminó en Chicago, donde conoció de primera mano la labor de una asociación sin ánimo de lucro que organiza actividades extraescolares para adolescentes.