Como todos los niños en su primer día de colegio, la princesa Aiko llegó con gesto tenso al Jardín de Infancia Gakushuin de Tokio
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Los príncipes Naruhito y Masako, muy sonrientes, llevaron de la mano a su primogénita hasta la guardería

11 ABRIL 2006
La hija de los príncipes herederos de Japón, Naruhito y Masako, de cuatro años de edad, ha comenzado esta semana la dura vida del estudiante. A su llegada a la guardería, el Jardín de Infancia Gakushuin de Tokio, asomaba al rostro de la princesa Aiko un gesto tenso y de desconcierto, reflejo de la inquietud y del entusiasmo con que todos los niños viven el primer día de colegio. Pero la pequeña inició su primera jornada académica, como aconsejaría el protocolo real para estos casos, sin ningún tipo de lloros ni quejas.
Muy bien equipada
Para sacar fuerzas de flaqueza, contaba con el apoyo de sus padres que, muy sonrientes, la acompañaron andando hasta las instalaciones escolares. Durante el trayecto, los Herederos llevaron a su hija de la mano y, a su llegada, como cualquier madre que se despide de su pequeña por primera vez, la princesa Masako no pudo resistir agitar cariñosamente a Aiko, a la vez que le aseaba por última vez antes de separarse por un día.
La Princesa estaba especialmente encantadora con el uniforme del colegio, compuesto por una camisa blanca con cuello redondo, una falda tableada azul marino, una chaqueta azul ribeteada en rojo con el escudo de la escuela bordado en blanco sobre el bolsillo del lado izquierdo, un gorro a juego y, como broche de oro a su atuendo, dos preciosas carteras –una bandolera y otra de asas-, en las que guardó sus primeros trabajos. En su primer día de escuela, la princesa Aiko se comportó como toda una mujercita -atendiendo las instrucciones de sus profesoras- y, en seguida, hizo nuevas amiguitas.
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