Realeza

Comentar 02 FEBRERO 2005

Ana María de Grecia: 'Hay que aceptar siempre lo que la vida te depara'

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El rey Constantino posa junto a su esposa. En brazos, los pequeños Arrieta y Achileas, nietos del matrimonio<br><b>Pinche sobre la imagen para ver las ampliaciones de las fotografías</b> 
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La feliz abuela rodeada de sus nietos, hijos de Pablo y Marie Chantal: María Olimpia, Constantin Alexis, Achileas Andreas y el pequeño Odysseas 
A los dieciocho años era la Reina más joven y más bella de Europa. Hoy, cuarenta años después, es fotografiada con sus seis nietos y hace una confesión excepcional. La Reina Ana María de Grecia tiene una natural discreción rayando en timidez, que, sin embargo, no la hace distante. «¿Se divierten con lo que están haciendo?», una pequeña broma de su marido mientras tiene lugar la sesión de fotos, sabiendo que ella suele evitar posar. Ella le contesta con una sonrisa, contagiosa en este caso, ya que todos empezamos a reír. Con esta misma sonrisa, Ana María ha mantenido su posición, a pesar de todos los problemas, y conservó a su familia unida como una piña. Hija de Reyes, nieta de Reyes, Ana María fue criada para ser Reina. Y se convirtió en Reina. Sin embargo, la Historia la privó de reino, palacios y honores, pero no de su nobleza real.

HABLA LA REINA
—El vicario de la Corte Real de Dinamarca dijo una vez que, cuando usted era pequeña, se preocupaba mucho por los que tenía cerca. ¿Tiene eso relación con la inauguración de la Fundación que lleva su nombre?
—Sí, recuerdo que él dijo eso en mi unción en la fe cristiana. Yo tenía entonces trece o catorce años. Es una confirmación de fe que los protestantes hacen a esa edad. Mis hermanas y yo fuimos educadas en los valores de dar y compartir. Hoy todavía siento así.

—De hecho, ¿quién tuvo la idea de la Fundación Ana María?
—Todos nosotros. Siempre quisimos crear una Fundación, y la compensación del Estado griego fue justo el motivo. (En 2003, el Parlamento Europeo adjudicó a la Familia Real griega 15 millones de euros como compensación por la confiscación de sus bienes por el Gobierno griego.)

—¿Cuáles son sus objetivos?
—Ayudar a la gente que ha sufrido desgracias por desastres naturales, como inundaciones y terremotos. Ya hemos comenzado con las reparaciones de los daños de la escuela en un pueblo en Epirus, en el Norte de Grecia, llamado Thesprotiko. El alcalde nos había pedido ayuda y nosotros accedimos a visitarle el pasado verano. Mientras tanto, y por desgracia, él murió. La nueva autoridad local confirmó su interés, y cuando hablamos, un equipo de ingenieros se puso a redactar un informe sobre la reparación de dos escuelas.

—Ustedes también se ocuparon de las víctimas de la inundación del río Kifissos en Atenas.
—Efectivamente. Mi hijo Nicolás visitó el lugar e hizo una investigación «in situ». Allí, los asuntos son más complicados debido a las responsabilidades del municipio y el Estado. En cualquier caso, no quisimos precipitarnos en nuestras iniciativas. Además, la suma que tenemos a nuestra disposición se extiende a un beneficio público más amplio. Tenemos la flexibilidad de estudiar cada caso y controlar la eficacia del proyecto.

—¿Desean planear un evento en Atenas o en el extranjero para hacer que se conozca su Fundación y recaudar fondos?
—Estamos creando un plan de recaudación de fondos para los griegos que viven en el extranjero, pero sin eventos.
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