La elegancia de las damas reales volvió a ponerse de manifiesto una vez más con ocasión de una cena homenaje por el Jubileo de Plata de la reina Beatriz.
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La princesa Mabel fue fiel, una vez más, a la firma Víctor&Rolf y lució, para la ocasión, un diseño de gasa de color naranja con escote palabra de honor.

19 DICIEMBRE 2005
Holanda se volvió a vestir de gala para arropar a su soberana, con motivo de la celebración del 25º aniversario de su reinado. El presidente del Consejo de Ministros, J. P. Balkenende, obsequió a la reina Beatriz, el pasado sábado 17 de diciembre, con una cena en la antigua Sala de Reuniones del Parlamento (La Haya), en donde se dieron cita un total de 130 invitados, entre ellos algunos miembros de la Familia Real holandesa y los políticos que han pasado por el Gobierno desde 1980 (Ministros, Secretarios de Estado, Primeros Ministros, Gobernadores de los territorios de ultramar, Presidentes del Parlamento y del Senado y Vicepresidentes del Consejo de Estado).
'Glamour' real
No faltaron a este homenaje los hijos de las soberana con sus esposas (los príncipes Guillermo y Máxima de Orange, los príncipes Constantino y Laurentien y los príncipes Friso y Mabel, que al día siguiente celebraron el bautizo de su primogénita, Luana, en una ceremonia privada y familiar) ni su hermana la princesa Margarita con su esposo, Pieter van Vollenhoven. Como tampoco faltó el glamour de los grandes acontecimientos palaciegos. La reina Beatriz, gran protagonista de la noche, y los invitados se vistieron para el mundo con sus increíbles joyas y sus vestidos de fiesta.
La elegancia de las damas reales volvió a ponerse de manifiesto una vez más. La soberana holandesa eligió para la ocasión un vestido de gasa gris con encaje, escote cuadrado y hombros marcados, y como único adorno un conjunto de collar y pendientes de oro y brillantes, sus nueras se decantaron, en cambio, por colores más vivos para sus vestidos de noche: la princesa Máxima lució uno de tirantes de color beige oro con pedrería en tonos turquesas y un espectacular colgante de agua marina a juego con los pendientes; la princesa Laurentien vistió un conjunto compuesto por un corpiño y falda de color verde botella tornasolado, una pequeña estola de piel cordinada y, como joyas, pendientes, pulsera y broche de brillantes y esmeraldas, y la princesa Mabel fue fiel, una vez más, a la firma Víctor&Rolf y lució, para la ocasión, un diseño de gasa de color naranja con escote palabra de honor.
Tulipanes de plata
La homenajeada y sus invitados fueron recibidos a su llegada al Ridderzaal de La Haya por el presidente del Consejo de Ministros, J. P. Balkenende, y por su esposa. Durante la velada, que estuvo amenizada por un ballet, la Reina recordó sus veinticinco años como soberana de los Países Bajos y a todos los miembros que, a lo largo de estas dos décadas y media, han trabajado en el Gobierno. El Primer Ministro también dedicó unas palabras a la reina Beatriz, a quien hizo entrega a su vez de una docena de tulipanes de plata como regalo. Hay quien asegura que podría haber sido la propia Reina la que, al haber sido consultada, propuso este detalle como obsequio.
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