El príncipe Alberto posando con los niños durante la recepción en su residencia oficial.
Pulse sobre la imagen para ver las ampliaciones de las fotos
Los tres hermanos, muy unidos, recibieron a los pequeños en el patio del palacio Grimaldi, decorado para la ocasión con un gran árbol de Navidad.

15 DICIEMBRE 2005
Desde que el príncipe Alberto de Mónaco asumiera el pasado mes de junio su nuevo papel como cabeza del Principado monegasco, sus hermanas, las princesas Carolina y Estefanía, no han dudado mínimamente en mostrarle su apoyo de manera incondicional. En todas y cada una de sus apariciones públicas a lo largo de estos seis meses y, con mayor motivo, también ahora en Navidad. Una época de reencuentros, celebraciones, regalos y tradiciones que se repiten año tras año en las familias y que se convierten en momentos especiales. Uno de ellos es para los Grimaldi la entrega de regalos a los hijos de los empleados de Palacio que la familia principesca hace por estas fechas.
Navidad en el palacio Grimaldi
Una vez más, los tres hermanos volvieron a alinearse en un frente común para recibir a los pequeños en el patio de la residencia oficial del nuevo soberano, decorado para la ocasión con un gran árbol de Navidad, y obsequiarles con fabulosos juguetes. Pese al ambiente festivo que rodeaba la recepción, los Príncipes se mostraron al principio algo taciturnos, posiblemente por recordar que se trata de la primera Navidad que vivirán sin su padre, el príncipe Raniero, que falleció el pasado abril. Pero a medida que fueron saludando a sus jóvenes huéspedes se contagiaron del espíritu alegre y navideño que reinaba ayer en Palacio. Tanto la princesa Carolina como la princesa Estefanía se mostraron muy cariñosas con los niños y se agacharon en repetidas ocasiones para hablar con ellos cara a cara, mientras el príncipe Alberto bromeaba con los pequeños.
A continuación, junto a un Papa Noel de larga barba blanca e impecable traje rojo, los tres hermanos entregaron decenas de juguetes empaquetados, mientras una merienda con chocolate y galletas esperaba en la habitación contigua. El salón de los espejos fue de nuevo el escenario elegido y, como cada año, la princesa Gracia, en un retrato de R. Cowan, volvió a estar presente en estas tradiciones, que ella inició en 1956, cuando se convirtió en Primera Dama del Principado. Una de tantas costumbres navideñas que se repiten en Mónaco desde entonces, como la visita a los ancianos que pasan estas fiestas en residencias y el torneo de fútbol de Navidad. ‘Un trabajo’ que sus hijos, más unidos que nunca, continúan hoy día en memoria de sus padres.
Prohibida su reproducción total o parcial. ©2008 Hola, S.A.