Harry acudió a clases de buceo, durante cinco días, en el Puerto de Plymouth, en Devon, donde ayudó a todo el equipo de profesores a cargar las bombonas de oxígeno y todo el material en la lancha
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El príncipe Harry fue uno de los más decididos de sus compañeros, al ser de los primeros en zambullirse en el agua, experiencia que repitió en varias ocasiones
28 AGOSTO 2005
Príncipe aventurero donde los haya, Harry de Inglaterra disfruta de unos días de vacaciones, alejado de la férrea disciplina a la que está siendo sometido en la academia militar de Sandhurst, sin embargo, el hijo pequeño del príncipe Carlos no parece estar dispuesto a pasar unos días relajados y de descanso, sino que, gran amante de los deportes, el Príncipe optó por practicar submarinismo.
En compañía de algunos reclutas amigos suyos, Harry acudió a clases de buceo en el Puerto de Plymouth, en Devon, donde ayudó a todo el equipo de profesores a cargar las bombonas de oxígeno y todo el material necesario para poder sumergirse en las frías aguas de la costa sur de Inglaterra.
Perfectamente equipado con un traje de submarinista negro y chaqueta impermeable de color rojo, sin olvidar un gorro de lana, también negro, se subió a una lancha, desde la cual, y siguiendo todos los consejos que le habían dado sus monitores en tierra, el príncipe Harry tomó la iniciativa de ser de los primeros en zambullirse. La experiencia le gustó ya que repitió en varias ocasiones.
Este curso de submarinismo, que duró cinco días, parece haber sido una sugerencia de la propia academia Sandhurst a sus cadetes, a quienes anima a saber desenvolverse en cualquier circunstancia.
Finalizada la experiencia, y según cuenta el diario británico Sunday Mirror, el Príncipe ha cumplido su deseo de reencontrarse con Chelsy Davy. Harry de Inglaterra voló el viernes rumbo a Sudáfrica, donde le esperaba su novia. Posteriormente, el avión privado del padre de Chelsy trasladó a la pareja hasta la isla de Bazaruto, más allá de las costas de Mozambique, poniendo así fin a los rumores que decían que habían roto.