El Rey apareció perfectamente equipado, como un turista en toda regla, cuando desembarcó del barco.
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La reina Rania aprovechó su estancia en la región croata de Split para conocer el casco histórico de la localidad y realizar algunas compras.



5 AGOSTO 2005
El rey Abdullah de Jordania y su esposa, la reina Rania, han hecho un hueco en sus apretadas agendas para tomarse unos días de descanso. Tras unas breves vacaciones en París, donde la Reina aprovechó para hacer algunas compras en las exclusivas tiendas de la capital francesa, los soberanos jordanos emprendieron un crucero por la costa adriática, en compañía de sus cuatro hijos: el príncipe heredero, Hussein, de 10 años; las princesas Imán y Salma, de 8 y 4 años, respectivamente, y el pequeño Hashem, de seis meses.

Fieles a navegar en estas fechas por el Mediterráneo, los Reyes jordanos cambiaron de aguas. Pusieron rumbo, en esta ocasión, a las cada vez más populares costas de Croacia, para viajar durante una semana por los litorales croata e italiano. No mucho tiempo antes de que los Reyes embarcaran en el puerto de Split, un numeroso grupo de curiosos se había concentrado ante los dos fabulosos yates que suele utilizar la pareja real –el Sarafsa, de 54 metros de eslora, y el Faribana, algo más modesto y en el que se traslada el numeroso séquito que siempre acompaña a la Familia Real jordana– aguardando a que aparecieran.

Dos turistas, con todo el equipo
El Rey, con un look veraniego e informal -polo beige y bermudas verde oscuro-, apareció perfectamente equipado como un turista en toda regla cuando desembarcó, junto a su esposa, Rania -con camiseta de tirantes verde, pantalón negro y gafas oscuras- del barco que les condujo al río Krka, próximo a Skradin. Uno de los rincones favoritos de los amantes de la naturaleza gracias al paradisiaco paisaje del Parque Nacional de Krka y a sus fascinantes cataratas. Rania aprovechó la parada para conocer el casco histórico de la localidad y realizar algunas compras.

Los reyes Abdullah y Rania disfrutaron tomando el sol mientras surcaban las aguas del Adriático hasta la isla de Hvar, la siguiente escala en su ruta. La exuberante isla verde, con escénicos puertos pesqueros y calles medievales, que atrae cada verano a infinidad de turistas.

Prohibida su reproducción total o parcial. ©2008 Hola, S.A.

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