La Familia Real sueca al completo se trasladó por la tarde al parque de Skansen, a pocos kilómetros de la capital, para conmemorar el Día Nacional.
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Los príncipes suecos se trasladaron en carruaje desde el Palacio al parque de Skansen.



8 JUNIO 2005
Las calles de Estocolmo eran, el pasado lunes, un hervidero. Miles de suecos salieron de sus casas para celebrar el Día Nacional de Suecia. No faltó tampoco a esta cita la Familia Real que estuvo presente en los numerosos actos conmemorativos programados para festejar esta ocasión tan especial.

Las celebraciones comenzaron a las ocho de la mañana con el tradicional izado de la bandera. Tras lo cual, los reyes Carlos Gustavo y Silvia pasaron gran parte del Día Nacional visitando Mariefred, que cumplía su 400º aniversario, mientras los príncipes Victoria, Magdalena y Carlos Felipe, se encargaron de la ceremonia de apertura, que contó con la participación así de las tropas suecas, y de las demás actividades previstas en el Palacio Real. La Heredera abrió las puertas al público de varias salas y colecciones y recibió a todos los turistas y visitantes que se acercaron hasta el recinto y les dio la bienvenida.

Carruaje y trajes típicos nacionales
La idea era que la protagonista de los actos fuera la princesa Victoria, pero las cosas no salieron exactamente como estaban previstas. Cuando la Heredera acabó la lectura de su discurso en el Palacio Real, alguien se saltó las medidas de seguridad y superó la zona acordonada. Los guardaespaldas no lo advirtieron, porque la intrusa apenas levantaba un metro del suelo. Se trataba de la pequeña Lovisa Simonsson, de 2 añitos, que vestida con un trajecito nacional y llevando un ramo de flores en la mano, comenzó a acercarse a las princesas suecas. Primero a la princesa Magdalena, que entre risas cogió la flor y le indicó a la niña a quién tenía que darle la otra. Y después a la princesa Victoria, que correspondió al regalo con un enorme abrazo. La niña, que había ido a coger las flores con su madre para dárselas a las Princesas, comentó a su regresó su peripecia: “Les he dado las flores a las chicas, me han dado las gracias”.

Por la tarde, la Familia Real sueca al completo se trasladó al parque de Skansen, a pocos kilómetros de la capital. Millares de personas esperaban allí la llegada de los monarcas y sus hijos agitando banderas azules y amarillas, los colores de Suecia. En un carruaje, conducido por seis caballos, llegaron, en primer lugar, el Rey y la Reina Y, a continuación, en una segunda carroza, lo hicieron los Príncipes. Radiantes, con elegantísimos trajes nacionales suecos, aparecieron tanto la reina Silvia, como sus hijas, la princesa heredera Victoria y su hermana, la princesa Magdalena. Como broche de oro a los actos conmemorativos, tuvo lugar una gran recepción en Palacio.

Prohibida su reproducción total o parcial. ©2008 Hola, S.A.

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