Los príncipes Federico y Mary de Dinamarca, que esperan su primer hijo para octubre, en la reunión familiar de los Bernardotte en Suecia.
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Los príncipes Victoria, Magdalena y Carlos Felipe de Suecia, a su llegada a la ciudad de Helsingborg.

3 JUNIO 2005
Cincuenta miembros de las Familias Reales sueca, danesa y griega se reunieron ayer en el palacio de Sofiero, situado al suroeste de Suecia, en la ciudad de Helsingborg, para celebrar un encuentro familiar sin precedentes de los descendientes de la dinastía Bernadotte. El motivo de la reunión era conmemorar los cien años transcurridos desde que el rey Oscar II de Suecia le entregara a su hijo, el príncipe Gustavo (luego Gustavo V) y a su esposa, Margarita, este castillo como regalo de bodas.
Todos los asistentes eran sucesores directos de Gustavo Adolfo VI (1882-1973), heredero de la dinastía que inauguró en 1818 Juan Bautista Bernadotte, el mariscal francés a quien Napoleón convirtió en Rey con el nombre de Carlos XIV. La reina Margarita de Dinamarca, acompañada por sus hijos, el príncipe Federico con su esposa, la princesa Mary, y el príncipe Joaquín, así como por sus hermanas, la princesa Benedicta y Ana María de Grecia, junto a su marido, Constantino, llegó por la mañana a Helsingborg a bordo del barco real Dannebrog.
La Familia Real sueca acudió al completo. Los reyes Carlos Gustavo y Silvia con sus tres hijos, los príncipes Victoria, Magdalena y Carlos Felipe, que en esta ocasión debieron dejar a sus respectivas parejas en casa, dado que, según ha informado la Casa Real, se trataba de un acto oficial y los novios de los príncipes suecos no forman parte, por el momento, de la familia. Los príncipes Nicolás, Phillipos y Theodora de Grecia y Gustavo de Berleburgo fueron otros de los invitados que se dieron cita en este histórico encuentro, que reunió a un buen número de jóvenes solteros de la realeza.
Excursión en tren y cena en barco
Varios centenares de curiosos se congregaron en el muelle y a las puertas de Sofiero para saludar a los miembros reales a su llegada. El programa de actos arrancaba con una visita al rododendro y a la exposición conmemorativa del centenario del palacio y un almuerzo. Tras la comida, los asistentes posaron bajo la lluvia para una fotografía de grupo en la escalinata del palacio y sus jardines, y asistieron a una excursión en locomotora a vapor por la región sueca de Skania.
La cita real concluyó con una cena a bordo del Dannebrog, en el puerto de Helsingborg, cortesía de la reina Margarita. El menú consistió en unos aperitivos variados, dos platos -de primero, Ravioli con setas y ternera asada, y de segundo, Platija con patatas nuevas de Sofiero-, y un postre -Ruibarbo de la huerta del palacio con chocolate blanco-.
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