Fue en junio de 1997 y en aguas de Ibiza cuando se tomaron las primeras fotos que evidenciaban que la amistad que había entre ellos desde siempre se había tranformado en amor. Fue durante un crucero por el Mediterráneo en el barco de Carolina
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Las fotografías en aguas de Ibiza, reflejan la ternura con la que se miraban y la delicadeza con la que el príncipe trataba y protegía a Carolina
27 ABRIL 2005
Los rumores se fueron confirmando
con los hechos, o, mejor,
con las imágenes que dejaban constancia
de los hechos, como perfecta
acta de una historia de amor con la
que nadie contaba. Si la Carolina
adolescente no había tenido ojos
para mirar de otra manera a Ernst, sí
los empezaba a tener ahora, cuando
la vida la había golpeado duramente:
la muerte de su madre, el fracaso de
su matrimonio con Philippe Junot, la
pérdida de Stefano Casiraghi, el
hombre al que, hasta ese momento,
más había querido y al que un terri-
ble accidente se lo arrebató (fue también
un trágico accidente el causante
de la muerte de su madre, como se
sabe)...
Era otra mujer, era otra su situación
y empezaban a ser otros los sentimientos
hacia Ernst, quien —en
ése tenía razón Chantal, la ex mujer
del príncipe— la había estado ayudando.
Y todo ello desembocó en las
tiernas imágenes en las que, más
que como novio, Ernst aparece, a
bordo del Pachá III, protegiéndola
y… a la vez queriéndola de otra
manera.
Nadie sabe a ciencia cierta
cómo y por qué surgen las cosas
del amor, pero lo cierto es que
surgen. Muchas veces, cuando menos
se lo espera nadie (interesados
o protagonistas incluidos).
Son muchos los que hoy se siguen
preguntando, por ejemplo, cómo
surgió el amor entre Carolina y el
príncipe de Hannover, algo con lo
que, según se ha dicho muchas veces
—y desmentido otras tantas—,
soñaba la princesa Gracia, a quien, al
parecer, Ernst le gustaba de verdad
para la mayor de sus hijas. Había,
sin embargo, un problema: Carolina
sólo veía a Ernst de Hannover
como un amigo. Por otra parte, ella
se había enamorado de Junot, con
el que se casó para divorciarse muy
pronto; después —muerta ya Gracia
— se casaría con Stefano Casiraghi...
Por su parte, el príncipe de
Hannover contrajo matrimonio con
Chantal Hochuli, con la que era feliz,
al menos aparentemente. Y decimos
aparentemente porque, por lo
general, un matrimonio se empieza
a resquebrajar desde dentro.
Fuera lo que fuese y como fuese,
lo cierto es que un día Ernst y Carolina
dejaron de mirarse como amigos...
y se empezaron a frecuentar
más y más hasta que se enamoraron.
Carolina, que había roto una relación
con el actor francés Vincent
Lindon, acaba de salir de una alopecia
nerviosa y buscó, tal vez apoyo
en Ernst de Hannover, el amigo de
siempre.
Primero se les vio en Extremo
Oriente, aunque de ese viaje no
quedara constancia fotográfica.
Después estuvieron en Nueva York.
Más tarde —aún no había finalizado
el año 1996—, en Portofino,
cuando a Carolina aún no le había
crecido totalmente el pelo, siendo
en esta ocasión fotografiados cuando
desembarcaban después de pasar
unos días de crucero.
Ernst de Hannover: un príncipe que pudo ser Rey de Inglaterra