Pese a su delicada salud, el príncipe Raniero asistió al circo, junto a sus hijos Aberto y Estefanía
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Hacía meses que los monegascos no veían a su Monarca, que ha tenido graves problemas de salud, en un acto público
21 ENERO 2005
Pese a su delicado estado de salud, el príncipe Raniero de Mónaco asistió a la inauguración de la 29 edición del Festival Internacional de Circo de Montecarlo, fundado por él mismo. A sus 81 años, Raniero vuelvió a disfrutar de la magia y el espectáculo bajo la carpa. Arropado por sus hijos, los príncipes Alberto y Estefanía, el patriarca se emocionó cuando el público le dio la bienvenida con una larga ovación.
Después de varios meses alejado de la vida pública del Principado por consejo de sus médicos, Raniero ha reaparecido, con aspecto cansado, en un festival que se ha consolidado con el paso de los años como uno de los mejores circos del mundo. El cariño de los monegascos, que no habían visto a Raniero en las celebraciones más importantes, ni siquiera en el balcón del palacio el día de la Fiesta Nacional del Principado, en noviembre del año pasado, conmovió al Monarca que no pudo reprimir las lágrimas durante la ceremonia.
La princesa Estefanía, sola
Una cita bajo la carpa que deja imágenes bien diferentes a las de antaño, cuando acudía la familia al completo con sus bufandas rojas y blancas, símbolos indiscutibles del evento. También una estampa distinta a la del año pasado, en la que junto a la princesa Estefanía estaba su marido, Adans Peres, al que presentaba por primera vez en un acto social del Principado y del que ahora se ha separado.
Ausencias y encuentros bajo una carpa llena de payasos, trapecistas y domadores, que se reúnen en Espace Fontvieille desde 1974 y que han teñido de color el invierno monegasco durante casi treinta años.
Problemas de salud impiden a el príncipe Raniero presidir la Fiesta Nacional