Realeza

Comentar 21 MARZO 2004

Carolina de Mónaco aportó 'glamour' al tradicional Baile de la Rosa

Ampliar
Ampliar
Bellísima, con la elegancia a la que nos tiene acostumbrados, la princesa Carolina fue la estrella indiscutible del tradicional Baile de la Rosa 
El Baile de la Rosa, cita ineludible para la alta sociedad monegasca, se celebró este año marcado por la ausencia de dos de sus grandes protagonistas: el príncipe Raniero y Estefanía de Mónaco. Desde 1964 este baile, con fines benéficos, anuncia el inicio de la primavera. Todos los asistentes pagan la más que respetable cifra de 700 euros, que pasan a engrosar las arcas de la Fundación Princesa Grace. Pero esta cantidad de dinero pronto sale de las arcas para convertirse en numerosas obras a favor de los niños más desfavorecidos del Principado.

Glamour y elegancia al servicio de los más necesitados
Desde que Gracia de Mónaco ideara este encuentro, han pasado más de cuarenta años de fidelidad a su deseo. Cada año, el Sporting Club de Montecarlo se transforma en un espacio de elegancia y sofisticación. Por expreso deseo de la princesa Gracia, la sala se cubre de rosas. Este año más de 7.000 rosas han cumplido con esta misión decorativa. Pero las rosas no han estado solas en esta edición. Con toda la decoración basada en el antiguo imperio chino, a lo efímero de las flores acompañaban farolillos chinos, lámparas en forma de dragón y más de un kilómetro de cinta de satén.

Los grandes ausentes
Si el año pasado se pudo ver a Estefanía y Carolina, acallando todos los comentarios sobre su más que delicada relación, este año el encuentro entre hermanas no ha sido posible. Carolina de Mónaco llegó, bellísima como siempre, con un vestido plateado muy favorecedor, a las 21.00 en punto, acompañada por su hermano, el príncipe heredero Alberto, y su marido, Ernesto de Hannover.
Enlaces patrocinados

Enlaces Patrocinados

piaget rose
Descubra la nueva colección Piaget Rose

Recomendaciones

Videos

Nuevo Servicio

hofmann