Como cada año, Papa Noel llega en su trineo al Palacio Grimaldi.
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Imagen del Salón azul, un espacio que precede a la cámara del trono y que posee dos ambientes separados por tres arcos de medio punto.



20 DICIEMBRE 2004
Época de reuniones familiares, celebraciones, regalos y tradiciones, que se repiten año tras año, la Navidad llena de momentos especiales los rincones de todo el mundo. Uno de ellos, el pequeño Principado de Mónaco, donde estos días se ha producido uno de los episodios más entrañables de la Navidad monegasca. La Familia Real del Principado ha vuelto a ofrecer, en una tradicional ceremonia, regalos a los hijos de los empleados del Palacio. Como ya hicieran el pasado año, Alberto, Carolina y Estefanía participaron en la fiesta infantil y se mostraron más unidos que nunca, ante la destacada ausencia, por tercer año consecutivo, del príncipe Raniero, que de nuevo atraviesa por un delicado estado de salud.
Junto a un Papá Noel de larga barba blanca e impecable traje rojo, los tres hermanos entregaron decenas de juguetes empaquetados, mientras una merienda con chocolate y galletas esperaba en la habitación contigua.

Una tradición iniciada por la Princesa Gracia
El Salón de los Espejos fue de nuevo el escenario elegido para la celebración. Un espectacular espacio presidido por un retrato de la princesa Gracia, realizado por R. Cowan, quien en cierto modo vigila para que todo se haga tal y como ella lo hizo por primera vez, en 1956, cuando se convirtió en Princesa de Mónaco. La entrega de juguetes es una de las muchas costumbres navideñas que se repiten en Mónaco, desde la llegada de la princesa Gracia. Otras son llevar regalos a los enfermos hospitalizados, visitar a los ancianos que pasan estas fiestas en residencias, o celebrar un torneo de fútbol durante estas fechas en el Principado. Un trabajo que sus hijos continúan hoy día, en memoria de su madre, con el deseo de aportar unas gotas de felicidad a los monegascos, muy especialmente a los niños.

La cena de Nochebuena
Además de estas tradiciones iniciadas por la princesa Gracia, la Nochebuena, como en los países de tradición católica, reúne a todos los miembros de la familia real en torno a la mesa. El brandamincium, o bacalao a la monegasca, se convierte en el plato principal aunque tampoco falta el barba-giuan (el tío Juan) y las deliciosas galletas rellenas. Después, con la llegada de la medianoche, la catedral de Santa Devota acoge la Misa del Gallo con la que se celebra la llegada del Niño Dios y a la que suele asistir la familia al completo.

Prohibida su reproducción total o parcial. ©2008 Hola, S.A.

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