La Princesa de Asturias defiende su condición, ya sea desde los salones de palacio o a pie de calle su condición, y no pierde de vista sus objetivos.
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Apoyándose siempre en su mejor maestro, don Felipe, la Princesa de Asturias trabaja duro para ganarse a pulso el reino de España.

29 SEPTIEMBRE 2004
Cinco meses después de haberse convertido en Princesa, doña Letizia empieza a moverse en cualquier territorio como pez en el agua. Apoyándose siempre en su mejor maestro, don Felipe, y habiendo convertido la discreción en su mejor arma, la princesa de Asturias trabaja duro para ganarse a pulso el reino de España.
De hecho, con estos primeros pasos que está dando como futura Reina de España, doña Letizia ha demostrado que lo que ha sido a lo largo de toda su vida y queda perfectamente demostrado en su currículo académico y perfil profesional como periodista, se ha puesto de nuevo en marcha en ante su nueva existencia: la de una alumna muy aplicada y siempre fiel a sí misma a la hora de ser la mejor en cualquiera de las tareas que desempeñe, de superarse día a día y de lograr el objetivo haciendo uso de una voluntad inquebrantable.
Su Misión: “apoyar al príncipe”
La princesa de Asturias representará una monarquía evolucionada y será la esposa del futuro rey de España. Un hombre que, al igual que el resto de los príncipes herederos de Europa, ejercerá, desde su trono, como Jefe de Estado a sabiendas de que el legado de la Monarquía no es ningún regalo y siendo muy consciente de que, aún no pudiendo desempeñar su papel dentro del amparo constitucional, tendrá que trabajar muy duro para poder sentirse y ser útil a los españoles.
Doña Letizia suele decir a las personas de su confianza que su principal y única misión como princesa de Asturias será acompañar y apoyar al Príncipe. Ser una buena compañera. Y ésa ha empezado a ser realmente su función tal y como hemos podido comprobar.
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