El príncipe Federico y la princesa Mary, durante la inauguración de Legolandia, que en esta edición presentaba una réplica en miniatura del palacio de Fredensborg, la residencia de la pareja.
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La maqueta de la Casa de la Cancillería (residencia de los Príncipes), de 369.622 piezas, reproducía fielmente el original.



6 SEPTIEMBRE 2004
No siempre los compromisos y obligaciones reales de los Príncipes son cosas de mayores. Precisamente el pasado viernes el príncipe Federico y la princesa Mary de Dinamarca disfrutaron de lo lindo, como dos niños grandes, durante la inauguración de la tradicional exposición de Legolandia, que en esta edición presentaba, entre otras figuras, una réplica en miniatura del palacio de Fredensborg, la residencia de la pareja.

Los Herederos daneses se mostraron muy satisfechos por el excelente trabajo realizado con la Casa de la Cancillería: “¡Pero si aquí es donde vivimos nosotros!”, expresó la pareja al agacharse y ver detenidamente el edificio. Una copia exacta del original. No en vano, la maqueta, de 369.622 piezas, reproducía todas y cada una de sus peculiaridades como la piscina y hasta un reloj, que toca cada cuarto de hora -por supuesto, con el sonido original de las campanas del palacio de Fredensborg grabado-.

Príncipes de juguete
Asimismo, a los Príncipes les pareció divertidísimo que Legolandia hubiera tenido la ocurrencia de hacer dos figuritas de LEGO que les representaran a ellos. Bromearon acerca de dónde las colocarían: “¿Los ponemos en la piscina?”, preguntó la Princesa mirando a su esposo con una sonrisa mientras hacía movimientos de natación. Finalmente, la pareja decidió situar los muñequitos en la terraza, en la que a menudo se sientan cogidos de la mano.

“¡Es impresionante!”, dijo la princesa Mary. Era su primera visita a Legolandia, mientras que para el príncipe Federico se trataba más bien de toda una tradición. Ha estado asistiendo a esta exposición desde niño, cada vez que la familia pasaba unos días en el palacio de Gråsten. Palacio que se encontraba también en la muestra de las pequeñas construcciones de juguete, así como el de Amalienborg.

Otro de los momentos destacables de la jornada sucedió cuando les contaron a los Príncipes la indiferencia que mostró su sobrino el príncipe Nicolás, hace algunos años, al ver por vez primera la versión en miniatura del palacio de Schackenborg en Legolandia. Lo único que le interesó, en aquella ocasión, fue un pequeño coche de LEGO que había estacionado junto al palacio y que se llevó a casa.

Prohibida su reproducción total o parcial. ©2008 Hola, S.A.

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