'Por supuesto, yo no puedo dar el pecho a mi hija —dice el príncipe—, pero puedo bañarla y cambiarle los pañales'
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'Lo importante es que constantemente somos conscientes de nuestros papeles y nos sentimos muy privilegiados de estar haciendo nuestro trabajo', dice Mette-Marit
4 SEPTIEMBRE 2004
Por primera vez, el príncipe heredero Haakon de Noruega y su esposa, la princesa Mette-Marit, han concedido una entrevista y una sesión fotográfica en su residencia privada de Skaugum, a veinte kilómetros de Oslo, en la localidad de Asker. La ocasión ha coincidido con el tercer aniversario de su boda (se casaron el 25 de agosto de 2001), y junto a ellos posaron también sus hijos, la princesa Ingrid Alexandra, de siete meses, que en su día será Reina de Noruega, y Marius, el hijo que Mette-
Marit tuvo en una relación anterior a su enlace con Haakon.
Una enorme tranquilidad
Poco más de medio año después de que Haakon y Mette-Marit se mudaran a Skaugum hemos sido invitados a reunirnos con ellos. La princesa Mette-Marit nos habla de los primeros días que pasaron aquí:
—Nuestros primeros meses aquí han supuesto muchos retos, ya que el Rey cayó enfermo (de cáncer de vejiga) y yo estaba embarazada. Todos saben que una mudanza es ajetreada, y encima de eso llegaron las Navidades. Luego, en enero, vino al mundo nuestra hija, y su nacimiento proporcionó mucha tranquilidad a nuestras vidas.
¿Pudieron encontrar tranquilidad durante todos esos acontecimientos?
Este lugar está tan apartado, que la tranquilidad llega por sí misma —contesta la princesa—. Aquí hay mucha más tranquilidad que en una ciudad. Aprecio mucho eso.
Estoy de acuerdo —añade Haakon, que comparte con su esposa el entusiasmo de estar viviendo en
Skaugum.
La igualdad de derechos
La pareja se toma muy en serio el tema de la igualdad de derechos. Lógicamente, comparten el trabajo en casa, pero también tratan de enfrentarse a la percepción de los papeles tradicionales cuando asumen sus deberes oficiales. La Constitución noruega ha sido cambiada, así que el hijo de los príncipes que nazca en primer lugar, no importa el sexo, heredará el Trono. Esto significa que la princesita Ingrid Alexandra se convertirá algún día en Reina de Noruega. Hablamos acerca de compartir tareas domésticas y queda
demostrado que los príncipes herederos se toman esta cuestión a un nivel muy alto.
Por supuesto, yo no puedo dar el pecho a mi hija —dice el príncipe—, pero puedo bañarla y cambiarle los pañales. Intentamos compartir nuestras obligaciones oficiales de un modo que no siempre sigue el papel tradicional.
Por lo tanto, no siempre soy yo quien visita un jardín de infancia —añade la princesa.
Y a ello añade Haakon: —Por ejemplo, me gusta pronunciar un discurso en un museo de arte, y aunque no siempre tenemos éxito haciendo tales variaciones, trabajamos duro para lograrlo. Algunas misiones son sólo para el heredero al Trono, especialmente en el extranjero.
Lo importante es que constantemente somos conscientes de nuestros papeles y nos sentimos muy privilegiados de estar haciendo nuestro trabajo —dice Mette-Marit.
Los príncipes Haakon y Mette-Marit posan con sus hijos en su casa de Oslo