La reina Sofía junto al Presidente del Gobierno quisieron compartir con el pueblo un sentido homenaje a las víctimas del 11 de marzo
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El maestro Barenboim recibió el reconocimiento de todos los presentes, la reina Sofía no dudó en aplaudirle al término del concierto
10 JULIO 2004
Un sentido homenaje a las víctimas del 11-M se vivió anoche en Madrid, donde las personas que perdieron la vida en tan trágico día, así como las que fueron heridas, sus familiares y amigos, pudieron apreciar, una vez más, que no están solos. Desde la monarquía, con la presencia de la reina Sofía, acompañada de su hermana la princesa Irene de Grecia, hasta miembros del Gobierno, encabezados por el presidente, José Luis Rodríguez Zapatero, junto a su esposa, Sonsoles Espinosa, así como miembros de su Ejecutiva, los ministros de Asuntos Exteriores y de Educación. Tampoco se quiso perder la cita el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón.
Desde la últimas horas de la tarde la madrileña Plaza Mayor se fue llenando de gente, unas cinco mil personas que guardaron en todo momento un respetuoso silencio, donde ni siquiera los móviles sonaron ininterrumpidamente como por desgracia es habitual. Junto a la fachada de la Casa de la Panadería, el escenario sobre el que la orquesta Staatskapelle de Berlín, dirigida por la batuta de Daniel Barenboim, interpretó la Tercera sinfonía de Beethoven, “La Heroica”. A la derecha de los músicos, 400 sillas reservadas para las víctimas de los atentados, quienes pudieron sentir el cariñoso tributo que se les brindaba.
A las 22.30 llegó la Reina y escasos minutos después daba comienzo el concierto. Barenboim no quiso tener ningún protagonismo tan sólo comentó: “La Orquesta y yo estamos muy emocionados por estar aquí. Es mejor para recordar a las víctimas y todo lo que pasó el 11 de marzo dejar hablar a la música”. Debajo de su atril, habían situado un precioso centro de 192 rosas blancas, una por cada una de las 190 personas que perdieron la vida más los dos niños que no llegaron a nacer. Flores que estuvieron toda la noche iluminadas con una tenue y sombría luz.
Al final, todo el público puesto en pié ovacionó a los músicos, pero sus cálidos aplausos sirvieron también para llenar la noche con el recuerdo de los que ya no están.