Sobre estas líneas, la princesa Carolina y el príncipe Ernst dirigiendo las obras de decoración de su palacio de La Vigie (Mónaco) para la gran fiesta de la puesta de largo de Carlota.
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Una vista panorámica de esta mansión, considerada como una de las villas más impresionantes de Montecarlo. Dispone de tres plantas, una inmensa terraza que se funde con el mar, un frondoso jardín con árboles mediterráneos y embarcadero propio.

8 JULIO 2004
Se conocieron cuando eran niños, se trataron a lo largo de los años, construyeron familias independientes y, aunque nada hay de verdad en el hecho de que la princesa Grace Kelly soñara con la boda de ambos, cuando éstos eran jóvenes, la princesa Carolina y el príncipe Ernesto de Hannover acabaron casándose a principios de 1999, después de pedir permiso a la Reina de Inglaterra, para respetar así la tradición y la ley de la casa Hannover. Han pasado cinco años desde entonces y han sido varias las mansiones adquiridas y reformadas por el matrimonio en este último lustro, como ha sido el caso del palacio de La Vigie.
Aunque Carolina es propietaria de la mansión conocida como Clost Saint Pierre, situada muy cerca del palacio Real de los Grimaldi, con fachada al mar, los Príncipes de Hannover no quisieron renunciar a este bello edificio y, a través de la Sociedad de Baños de Mar, gestionada desde 1863 por la familia Grimaldi, rescataron la mansión después de que su gran amigo Lagerfeld se desprendiera de ella y subastara toda su colección de muebles Luis XV, Luis XVI.
La Vigie, paraíso turístico
Los príncipes Carolina y Ernesto dirigen siempre personalmente las obras de restauración de todas sus casas. Y el palacio de La Vigie no ha sido una excepción, aunque, en esta ocasión, para emprender un reto mucho mayor. Y es que, pese a que en los últimos meses la Sociedad de Baños de Mar ha convertido este palacete en un auténtico paraíso turístico en Mónaco, alquilándolo a los clientes más exclusivos por precios desorbitados, la mansión cobra ahora relieve y adquiere un nuevo valor sentimental para los Grimaldi al ser elegida entre un magnífico patrimonio inmobiliario para celebrar a principios de agosto la gran fiesta de la puesta de largo de Carlota.
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