El príncipe Carlos y Camilla Parker-Bowles practican la pesca en las Highlands escocesas, una de sus aficiones favoritas
El príncipe Carlos, seguido de Camilla y la hija de ésta, Laura, pasea a la orilla del río Dee a su paso por la finca Birkhall
23 ABRIL 2004
El príncipe Carlos de Inglaterra ha estado disfrutando de unos días de vacaciones en las
tierras altas de Escocia, concretamente
en la finca de Birkhall, que como se recordará heredó de su abuela, la Reina madre,
junto a Camilla Parker Bowles y la hija de ésta, Laura. Viéndoles pasear por las orillas del río
Dee, que atraviesa la propiedad, su imagen era la de una auténtica familia que aprovechaba esos días de descanso para disfrutar de la Naturaleza
en un ambiente de gran tranquilidad.
Se da la circunstancia de que este apacible y paradisíaco lugar fue el elegido por Carlos,
en septiembre de 1980, para hacer su primera aparición pública junto a Diana Spencer, quien un año después se convertiría en su esposa.
Fue aquí, junto a este mismo río, donde el mundo se enteró por primera vez de que el heredero de la Corona se había enamorado de la joven Lady Di, que aparecía a su lado mientras Carlos practicaba la pesca.
Carlos y Camilla han pasado diecisiete días en Birkhall, un lugar que se ha convertido en su refugio favorito en el campo y que parece que continuará siéndolo, ya que el Príncipe ha adquirido una casa próxima, en los terrenos
del campo de golf, para que sirva de alojamiento a los agentes del servicio de protección real. La prensa inglesa se ha encargado de resaltar que
cuando Carlos se puso, una de las jornadas, el equipo para ir a pescar en una tarde gélida,
Camilla aparecía a su lado, equipada para combatir el frío, más que feliz de acompañarle.