La princesa Victoria, que vestía una chaqueta blanca y una falda negra, agradeció a sus conciudadanos todas las muestras de cariño, así como los numerosos ramos de flores que le regalaron por el día de su santo.
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Las banderas ondearon, los tambores repicaron y la guardia real desfiló en honor de la Princesa, con motivo de su onomástica.



15 MARZO 2004
Suecia celebró un año más, como cada 12 de marzo, el santo de la princesa Victoria. Con tal motivo, las banderas ondearon, los tambores repicaron y la guardia real desfiló, en su honor, en el patio interior del palacio de Estocolmo, mientras varios centenares de personas, muchos de ellos turistas, se acercaron al lugar para festejar la onomástica de la Princesa heredera sueca.

La princesa Victoria compareció, a eso de las 12 del mediodía, junto a sus padres, los reyes Carlos Gustavo y Silvia de Suecia, y la princesa Lilian en el patio del Palacio. La Reina y la princesa Lilian llevaban en esta ocasión -un soleado pero ventoso y frío día de invierno-, dos elegantes abrigos de pieles y el Rey, uno de cachemire de color oscuro.

Tulipanes para Victoria
La gran protagonista del día, la princesa Victoria, que vestía una chaqueta blanca y una falda negra, agradeció a sus conciudadanos todas las muestras de cariño, así como los numerosos ramos de flores –fundamentalmente de tulipanes- que le obsequiaron, tras escuchar tradicionales piezas suecas como Con un sólo tulipán.

Durante sus casi veinte minutos de comparecencia, la Princesa, que declaró a los medios "hace bastante frío", abrazó a varios niños allí congregados y saludó a algunos de los ciudadanos presentes. Tras lo cual, abandonó el patio y regresó al cálido hogar de palacio junto con sus padres y la princesa Lilian.

Prohibida su reproducción total o parcial. ©2008 Hola, S.A.

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