Más delgado, con una tímida sonrisa y un bastón para apoyarse, abandonó ayer el príncipe Raniero el hospital cardio-torácico del Principado.
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Tras agradecer al personal del hospital las atenciones recibidas, el príncipe Raniero se dirigió al Palacio de Grimaldi acompañado por dos de sus hijos, los príncipes Alberto y Estefanía.

4 MARZO 2004
Más delgado, con una tímida sonrisa y un bastón para apoyarse, abandonó ayer el príncipe Raniero el hospital cardio-torácico del Principado en el que llevaba ingresado doce días, desde el pasado 21 de febrero, a causa de un “síndrome coronario agudo”.
Tras agradecer al personal del hospital las atenciones recibidas a lo largo de estas casi dos semanas, el príncipe Raniero, acompañado por dos de sus hijos –los príncipes Alberto y Estefanía de Mónaco-, se dirigió nuevamente a la residencia familiar, el Palacio Grimaldi. Allí, por recomendación de los médicos que le han estado atendiendo y que se han mostrado “muy satisfechos” con la evolución del Príncipe, éste deberá proseguir su convalecencia durante algunos días más.
La tercera recaída
Anteriormente a ésta, Raniero de Mónaco había sido hospitalizado en varias ocasiones. Entre los pasados 16 y 21 de diciembre a causa de una gripe y, posteriormente, entre el 2 al 22 de enero por un estado de fatiga general. Desde la última vez que salió del hospital, no había sido visto en público de nuevo. Durante aquel ingreso en el centro médico, el príncipe Raniero se perdió algunos de los actos más importantes del principado, entre ellos la 28ª edición del Festival Internacional de Circo de Montecarlo, al que acudió su hijo Alberto, junto a Estefanía y su marido, Adans López.
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