Cifras, curiosidades y extravagancias de la visita de George W. Bush a Inglaterra
Bush viaja con 150 consejeros de seguridad nacional, 250 agentes del servicio secreto, 15 perros rastreadores, 50 ayudantes políticos, un chef personal y su equipo de cocineros, dos helicópteros, tres aviones y dos caravanas de 20 vehículos blindados idénticos<br><b>Pincha sobre la imagen para ver las ampliaciones
Fallos en la seguridad de Buckingham
Un dispositivo que hoy se ha puesto en entredicho cuando un periodista del tabloide británico Daily Mirror, que había conseguido un empleo en el palacio dando referencias falsas, accedía a la reina y sus invitados sin ningún obstáculo. Ryan Parry, que ha dejado voluntariamente su trabajo hoy mismo tras demostrar las deficiencias de la seguridad británica, declaraba si hubiera sido un terrorista y hubiera querido asesinar o envenenar a la Reina o al presidente Bush podría haberlo hecho.
Nadie en los últimos meses ha revisado mis bolsas a la entrada o salida de mi trabajo comentaba el periodista. Quizás por ello a partir de hoy mismo Scotland Yard en coordinación con la seguridad estadounidense ha decidido que todos los empleados de Buckingham pasarán severos registros antes de entrar y salir de palacio.
Manifestaciones en su contra
Se trata por todos los medios de salvaguardar la seguridad del Presidente, que si esta mañana recibía la colorida bienvenida real de la Reina de Inglaterra, tiene preparado para los días sucesivos otros recibimientos más multitudinarios. Como la manifestación a la que está prevista que asistan más de 100.000 personas y que discurrirá por el centro de Londres. Y eso que los estudiantes tiene rigurosamente prohibido escaparse de clase para asistir a la concentración bajo amenaza de ser suspendidos. La manifestación culminará en Trafalgar Square, donde simbólicamente será derribada una estatua del presidente Bush, en clara alusión al derribo de la estatua de Saddam celebrado al final de la guerra de Irak.
Un viaje lleno de cifras, curiosidades y extravagancias que pone en el punto de mira a Inglaterra, su servicio de seguridad y a la propia Familia Real inglesa, que parece recuperar poco a poco la rutina tras [los recientes escándalos] que han salpicado a [Carlos de Inglaterra] en los últimos días. Un viaje que se planificó tras el segundo aniversario del 11-S, cuando el porvenir de la guerra parecía más auspicioso, y que según algunos analistas políticos, Blair, en su fuero interno, habría preferido cancelar tras el posterior desarrollo de la posguerra iraquí.

































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