Madre Teresa: Santa en el Cielo y en la Tierra
Se llamaba Agnes Gonxha Bojaxhiu. Nació en Skopje, la capital de Macedonia, en 1910. "De sangre soy albanesa. De ciudadanía, India", gustaba decir la Madre Teresa, canonizada hoy, 19 de octubre de 2003, ante la mirada atenta de 200.000 peregrinos de todo el mundo, que se han congregado en torno a la plaza de San Pedro para ver cómo Su Santidad, en un esfuerzo heroico por vencer su precario estado de salud, elevaba a la Madre Teresa a los altares.Una emotiva ceremonia
El Papa, tres días [después de celebrar su 25 aniversario como Pontífice], ha sacado fuerzas de su inquebrantable fe y ha oficiado una ceremonia seguida por más de ochenta canales de televisión de todo el mundo. No han faltado ritos de inspiración india, que expresan la veneración hacia la divinidad. La Madre Teresa ha sido considerada una santa en vida en los puntos más dispares del planeta. No es de extrañar si se descubre la herencia que dejó esta mujer pequeña de estatura, pero fuerte como una roca y grande de corazón, como gustan recordar sus más allegados. Una mujer que fundó la orden de las Misioneras de la Caridad que tiene, en la actualidad, unos quince mil miembros repartidos en 425 casas de 95 países. El 5 de septiembre de 1997 murió, a la edad de 87 años. Aquella muerte serena, como todas sus acciones en vida, conmocionó a todos aquellos que habían seguido sus enseñanzas. El Gobierno de la India le concedió el último de los honores: se celebró un funeral de Estado. Su tumba, permanece enterrada en la Casa Madre de las Misioneras de la Caridad, se convirtió desde el primer momento en un lugar de peregrinación.





































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