Los Reyes de España, acompañados por el presidente sirio, Bashar Al Assad, y su esposa Asma, durante la visita a la ciudad histórica de Palmira en la última jornada de su visita de Estado a Siria.
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Los Reyes montaron en cuádriga durante su estancia en Siria.

22 OCTUBRE 2003
Los Reyes de España concluyen hoy su primer viaje de Estado a Siria. Una visita que ambos países han calificado de “histórica” y que las autoridades sirias, especialmente agradecidas por el gesto de apoyo de Sus Majestades en la difícil situación en la que se encuentra hoy Oriente Próximo, han organizado con fervor, sin escatimar medios ni esfuerzos, para procurar a sus invitados reales una feliz estancia.
Calurosa acogida
Don Juan Carlos y doña Sofía llegaron el pasado domingo al aeropuerto de Damasco, acompañados por la ministra española de Asuntos Exteriores, Ana Palacio, donde les esperaba la comitiva de representantes sirios. A continuación, los Reyes se dirigieron al Palacio Tishrin, la que ha sido su residencia durante su estancia en Damasco, y por la noche asistieron a una cena privada con el presidente de Siria, Bashar Al Assad, y su esposa, Asma, que, junto a la reina Rania, se ha convertido en una de las representantes más elegantes del mundo así como en otro referente al que mirar en Oriente.
Durante la jornada del lunes, los Reyes, acompañados por el presidente sirio y su esposa, visitaron la Gran Mezquita Omeya. Ante la puerta del templo, se descalzaron todos y ambas damas se cubrieron la cabeza con sendos pañuelos. El ministro para Asuntos Religiosos, RawfZyada, les mostró el espectacular edificio, en donde se encuentran la cabeza de San Juan Bautista y los restos de Saladino. A la salida de la mezquita, y después de que hubieron probado unos exquisitos pistachos, Sus Majestades recorrieron a pie el conocido bazar de la ciudad, parándose en cada uno de sus tenderetes con olor a Oriente. A su paso, los ciudadanos sirios los colmaron de aplausos, obsequios y otras tantas muestras de cariño.
No, al terrorismo
Posteriormente, los Reyes visitaron el Palacio Azem así como otros lugares históricos de Damasco y concluyeron la mañana almorzando en un restaurante de la ciudad. Por la noche, don Juan Carlos y doña Sofía y sus anfitriones, el presidente sirio, Bashar Al Assad, y su esposa, Asma, volvieron a reunirse con motivo de la cena de gala ofrecida en honor de Sus Majestades. Ocasión –el tradicional discurso posterior al brindis- que el Rey aprovechó para expresar su rechazo al terrorismo: “No se puede ser neutral y la respuesta de la comunidad ha de ser de firme condena de una amenaza que afecta a todas y a cada una de nuestras sociedades”.
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