El príncipe Harry aplaude, entusiasmado, al equipo de rugby de Inglaterra en Perth, Australia
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El príncipe Harry se abraza emocionado a la mujer del entrenador de Inglaterra, Clive Woodward
19 OCTUBRE 2003
El príncipe Harry es un joven entusiasta, vital, que disfruta de todos y cada uno de los actos a los que asiste. El último, un partido determinante para la permanencia de Inglaterra en la Copa del Mundo de rugby, en la ciudad australiana de Perth. El equipo inglés, entrenado por Clive Woodward, competía contra los surafricanos. Y ganaron por un apabullante 25-6. El Príncipe gritó, aplaudió, abrazó a sus compañeros de palco, coreó el nombre de los jugadores y vivió la jornada con la alegría y entusiasmo que caracterizan al nieto de la reina Isabel II.
Un año sabático en Australia
El príncipe Harry disfruta de cada momento de su estancia en Australia. Un viaje "con fines educativos", como lo ha definido la Casa Real inglesa. Su hermano mayor, el príncipe Guillermo, también tuvo este privilegio de vivir un año intenso fuera de palacio para aprender todo lo posible de otras culturas y tierras. Precisamente de esta experiencia, al primogénito del Príncipe Carlos le ha quedado un inmenso amor por África. Un amor que le ha hecho volver este verano al continente africano y que le hizo plantearse permanecer un año en un proyecto de conservación de la naturaleza en Kenia.
El príncipe Carlos apuesta por la academia Sandhust
Al proyecto de su hijo mayor, el príncipe Carlos no ha tenido más remedio que decir "no". Según una fuente cercana al palacio de St. James: "No es más que ficción la noticia que circula sobre la estancia de dos años del príncipe Guillermo en África". Él Príncipe de Gales ha considerado que era una idea "demasiado arriesgada" y prefiere que sus hijos se encuentren en la prestigiosa academia Sandhust, formándose como militares y cumpliendo con sus obligaciones como príncipes de Gran Bretaña.
Harry: el Príncipe de los rodeos australianos