Manuel Mota: "La novia es lo más cercano a la Alta Costura" (2ª parte)

El diseñador de Pronovias habla en exclusiva para hola.com

Por hola.com

Elige: los setenta, el charlestón o la crinolina
Me gusta la novia fashion, la novia fluida o charlestón, como bien dices. Me gusta la novia con crinolina, para las novias románticas o las que quieren un volumen especial en la falda. Y me encanta aplicar los sesenta, setenta, los sixites, a las novias más clásicas, siempre actualizando los vestidos. Esas tres líneas son precisamente las que tengo más marcadas a la hora de crear mis colecciones. Porque hay una novia de campo o de playa, hay una novia de catedral, y hay una novia romántica.

¿Te inspiran las novias a las que atiendes?
Mira, mañana recibo a las más de cien novias que se han inscrito por Internet para ver la colección, como hicimos la semana pasada en la tienda de Barcelona, y la verdad es que ha sido casi un experimento para mí. Es realmente muy curioso, porque cada una tiene su propio estilo, y en cada una ves un vestido diferente.

Hace unas semanas propusimos a las lectoras de hola.com que votasen por la novia más guapa de 2008, y la ganadora fue Amelia Bono, con el vestido que diseñaste en exclusiva para ella.
Sí, tengo entendido que fue todo un éxito, ¿no?

Sí, fue un exitazo. Por favor, cuéntanos cómo fue el ‘momento-vestido’ de Amelia…
Pues el ‘momento-vestido’ de Amelia fue… un flechazo. Fue muy bonito, porque quiso hacerle un guiño a su suegra, a Natalia Figueroa. Yo era un niño cuando se casó con Raphael, pero aún así recuerdo que llevaba un traje de volantes y una flor en el pelo, una imagen muy bonita. Por eso cuando Amelia llegó a la tienda, se impactó enseguida con una falda de volantes que teníamos en la colección, y a partir de ahí construimos el resto del vestido adaptándolo a su estilo y sin olvidar la flor del pelo. No era lo mismo, pero sí tenía ese pequeño guiño hacia ella.

Háblanos un poco de cómo funciona la nueva tienda.
Bueno, una parte son los vestidos de la colección, que es más básica, más funcional. Y después está la parte atelier, donde me permito crear unos vestidos en los que no se miran tanto los metrajes o si llevan o no cristales de Swarovski, por ejemplo. Me permite crear trajes un poquito mas arriesgados: si quiero hacer una cola de diez metros la hago. No es comercial. Además, siempre me sirve a modo de avanzadilla para la colección que viene, igual que las casas de costura. Las pinceladas que da John Galliano a sus trajes maravillosos de Alta Costura luego siempre se asoman a las colecciones de pret-a-porter.

Es cierto que la moda para novias está mucho más cerca de la Alta Costura que del pret-a-porter…
Exacto. Todo el mundo me pregunta por qué me limito al mundo de las novias, y esa es la razón. Hoy en día el único tipo de negocio en el que puedes utilizar tejidos muy buenos, hacer patrones y prototipos sobre maniquí sin mirar los costes, trabajar con volúmenes nuevos y experimentar realmente… es en los vestidos de novia. El pret-a-porter de calle es mucho menos enriquecedor. La novia es lo más cercano a la Alta Costura.

¿Qué te condiciona?
El color, a veces. Pero yo he hecho novias desde rojo a platas viejos, dorados, beiges súper oscuros… Dentro de la escala que tengo me he movido bastante.

Sabemos que te encanta la arquitectura, de hecho estuviste a punto de empezar la carrera antes de entrar de lleno en la moda… Enséñanos un entorno increíble para casarse.
Para mí el entorno debe ser lo más natural posible. Casarse en una playa en Ibiza con un traje de novia de gasa es maravilloso. No hay nada arquitectónico, sencillamente la propia naturaleza. Eso sí, te cases donde te cases siempre hay que adaptar el vestido al espacio.

¿Por ejemplo?
Por ejemplo: una de las últimas novias a las que he vestido se casa en la Colonia Güell, un espacio diseñado por Gaudí que está en Barcelona, y donde todo es súper natural, a base de piedras y mosaicos. Y para que se luciese con el entorno, le hicimos un corsé que simulaba una flor, y a partir de ahí construimos un vestido muy modernista. Si la novia tiene claro dónde se va a casar y el espacio te inspira, siempre hay que procurar adaptarlo.