Hay rostros que nunca se olvidan

No siempre los maestros del pincel se han inspirado en damas bellas para sus obras más inmortales. Baste como ejemplo la mujer retratada en el famoso cuadro conocido como 'La duquesa fea', del pintor flamenco Quentin Massys. Su modelo sufría de verdad una deformación facial fruto de una rara forma de la enfermedad de Paget, según reveló ha revelado un diario británico. 'Una mujer vieja y grotesca',  es el título real de la obra, que forma parte de la exposición 'El retrato del Renacimiento', que, tras su paso por el Museo del Prado de Madrid, puede visitarse desde el próximo miércoles en la National Gallery de Londres.

Sabado 11-10-2008

archivo semanal:

Otros breves

Recomendamos


Programación de televisión


Moda