Un embarazo consciente.
Los especialistas coinciden al afirmar que, aunque un embarazo a esta edad es de alto riesgo, también es un embarazo más controlado, tanto por los médicos como por la propia mujer, más consciente de lo que éste supone. A los 40, la futura madre tiene una vida estable y se puede centrar en su futuro hijo y los cuidados que ambos necesitan.
Riesgos más frecuentes.
Las madres maduras deben controlar especialmente su sistema cardiovascular (especialmente si tienen problemas de circulación); la tensión arterial y el azúcar en sangre, ya que el riesgo de diabetes gestacional es mayor. Por dificultades de dilatación, la tasa de cesáreas es más alta, así como la probabilidad de malformaciones del feto. Por eso, los controles suelen ser más exhaustivos y más frecuentes que en embarazos más tempranos.
Preparación mental.
-A veces, las madres de 40 se sienten culpables por haber retrasado la maternidad. ¡Fuera sentimientos negativos! No hay madre perfecta.
-La madurez sirve para vivir la maternidad con plenitud, y a muchas mujeres les sirve de acicate para cuidarse más y mantenerse en forma para sus hijos.