Ser Madre

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Comentar 30 OCTUBRE 2009

¿Qué es la depresión posparto?

Aprende a identificarla y a combatirla desde el primer síntoma

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Largas noches sin dormir, el cansancio acumulado tras el parto, los nervios y emociones... Es normal que, los primeros días después de dar a luz, las recién estrenadas mamás sufran algunos de los síntomas de la conocida como 'depresión posparto' debido a las grandes dosis de estrés que supone incorporar un nuevo miembro a la familia. Cambios repentinos de humor, una ligera tristeza, falta de apetito, irritabilidad, pequeños episodios de ansiedad... La vida cambia radicalmente con la llegada del bebé, y sufrir algunos de estos síntomas resulta algo más que habitual: aparecen a los dos o tres días del parto, y pueden prologarse durante un par de semanas, hasta que las hormonas vuelven a su sitio y nuestro biorritmo se estabiliza poco a poco.

Sin embargo, no siempre es así. Cuando los síntomas se prolongan en el tiempo, es momento de empezar a preocuparse por si la nueva madre pudiera estar sufriendo una depresión posparto. La depresión posparto, que se asemeja mucho a la depresión corriente, suele ir acompañada de reacciones como llantos inesperdasos, pérdida de interés, apatía o falta de energía. En los casos más graves, puede llevar a la madre a sentir rechazo hacia el bebé, por lo que es importante que la pareja y personas más allegadas estén al tanto en caso de detectar alguna anomalía en su conducta, a fin de ponerle remedio lo más rápido posible.

Terapias, asesoría, apoyo especializado, y, en algunas ocasiones, medicamentos antidepresivos recetados siempre por un especialista, son algunos de los remedios más eficaces a esta dolencia, que en ningún caso tiene que hacer sentirse culpable a la madre, sea cual sea su situación: los cambios físicos que se producen antes y durante el parto, la sobresaturación de información en forma de infinitos consejos y advertencias, los mil y un cuidados que requiere el bebé, las responsabilidades y miedos que conllevan hacerse cargo de una nueva personita o los cambios de rol dentro de la pareja, suponen una fuente inagotable de estrés para las madres, con reacciones inesperadas difíciles de controlar.

¿Qué podemos hacer? Al margen de acudir a un especialista si la situación se agrava, es importante parase a pensar y darse un tiempo en el que reflexionemos sobre lo que nos está pasando y por qué. Aunque resulte casi imposible, procura destinar un pequeño rato y espacio para ti cada día (un baño relajante, algo de deporte, lectura...), y, si es necesario, pide o contrata algo de ayuda, que te ayude a sobrellevar las tareas domésticas. El agotamiento mental agarava los estados de ansiedad: cuenta con tu pareja, y procurad repartiros las tareas relacionadas con el bebé de forma equitativa. Y recuerda: un buen sueño reparador hace milagros.

Y tú, ¿has sufrido alguna vez este tipo de depresión? Compátelo en nuestros foros, quizás puedas ayudar con tu experiencia a otras madres

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