Así vivió sus últimos meses Luciano Pavarotti
El diagnóstico
Luciano Pavarotti fue operado de cáncer de páncreas a principios del pasado mes de julio en un hospital de Nueva York. Tal y como informó su representante entonces los médicos descubrieron un tumor maligno durante un chequeo rutinario realizado días antes de viajar desde Nueva York a Reino Unido donde tenía previsto ofrecer una serie de conciertos. Afortunadamente, el tumor "pudo ser extraído por completo en la intervención", explicó Robson, representante del tenor, a lo que añadió esperanzado: "El señor Pavarotti se está recuperando bien y sus médicos están animados por la resistencia física y emocional del paciente". Fue entonces cuando se vio obligado a suspender todos sus conciertos, aunque desde su página web se aseguraba llenos de esperanza que si todo marchaba bien, Pavarotti reanudaría su gira en 2007.
Su última entrevista
Desde que volvió de Nueva York, Luciano Pavarotti pasaba los días acompañado de su esposa, Nicoletta Mantovani y de su hija, la pequeña Alice, mientras continuaba su tenaz lucha contra la enfermedad que finalmente le ha derrotado. "Necesito la ayuda de Dios. Y parece que Dios me está concediendo esa ayuda" dijo el artista de 70 años en una entrevista concedida al Corriere della Sera poco después de regresar a Italia. En aquel momento, el tenor confesó que sólo podía moverse en silla de ruedas por su casa y que la enfermedad era más grave de lo que un principio se suponía. "El tumor lo sientes dentro de ti", dijo el cantante, "Pero soy optimista y lo seré hasta la muerte". Imaginando el fatal desenlace el tenor dijo que había llevado una vida totalmente feliz y que ahora le tocaba pagar el precio de esa felicidad. La prensa italiana comentó que había estado dando clases de canto a algunos alumnos en las últimas semanas y hasta que las fuerzas le fallaron.
La última vez que se escuchó la voz del gran tenor fue en julio de 2007. Luciano Pavarotti se comunicó, vía telefónica, con una ceremonia celebrada en la isla italiana de Ischia en la que se le otorgaba un premio. Para recogerlo en su nombre estaba su esposa Nicoletta Mantovani a quien se dirigió el emocionadísimo artista: "Amor, qué bonito que estéis todos ahí". Junto a ella en el escenario, amigos y compañeros como Laura Pausini y Andrea Bocelli, al que se dirigió personalmente: "Eres la voz perfecta para hacer un dueto en mi próximo disco". Y es que fue entonces cuando Nicoletta aseguró que su esposo seguía trabajando, preparando un disco de música sacra.
Alejado de los escenarios
En los últimos años, fueron frecuentes las cancelaciones del artista debido a distintas dolencias físicas. En junio de 2006 se vio obligado a posponer varias presentaciones debido a complicaciones de una cirugía de espalda. Canceló asimismo ocho conciertos en abril, aduciendo que le habían aconsejado que no viajara ni ofreciera conciertos mientras estaba bajo tratamiento médico. Su última actuación fue en la apertura de los Juegos Olímpicos de Invierno en febrero en Turín.


































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