La adopción de David, hijo de Madonna, en peligro
Para que el proceso sea oficial falta la autorización de un funcionario africano, trámite que se ha visto envuelto en una gran polémica
La historia se complica aún más con las declaraciones de la responsable del ministerio de la mujer y la infancia, Kate Kainja, que asegura que la negativa a Kilembe la provocó su falta de objetividad. Y es que, según Kainja, el funcionario aceptó que la diva del pop pagara los gastos del viaje. Se supone que la familia tiene que hacerse cargo del coste de todo el proceso, aunque en este caso particular este desembolso no fue autorizado por el gobierno, por lo que en algunos medios se ha llegado a utilizar la palabra soborno. La ministra asegura que mandarán a otro funcionario aunque, para, si cabe, alimentar más la expectación en torno al caso, un abogado de derechos humanos ha especulado que quizá el tribunal no acepte su declaración. "El juez no escuchará a nadie más que a la persona que él designó", asegura Justin Dzonzi.
Documentos comprometidos
La representante de Madonna, Liz Rosenberg, se ha encargado de desmentir todas estas informaciones y asegurar que el proceso continúa con normalidad. Se ha comentado además que, intentando salvar su faceta más maternal, la artista estaría intentando evitar la publicación de documentos un tanto comprometidos. Una serie de cartas y fotografías que muestran su lado más atrevido y que envió, en la década de los noventa, a su entonces novio, James Albright, podrían salir ahora a la luz, algo que la diva quiere evitar.
Si se cumplieran los peores presagios, la permanencia de David en la familia Ritchie correría peligro ya que, de no hacerse oficial la adopción, el niño volvería al orfanato de Malawi. Desde el principio, la decisión de Madonna de acoger al bebé causó ampollas entre diversas asociaciones de defensa de derechos humanos, que argumentaban que es ilegal que una extranjera adopte en Malawi. No obstante, el proceso siguió adelante e incluso la artista regresó en primavera al que fue hogar de su tercer hijo en África con su hija mayor, Lourdes.


































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