Pasarela Cibeles otoño-invierno 2008-2009: Miguel Palacio
Una colección marcada por una elegancia sofisticada y una peculiar utilización de los tejidos rígidos para definir la silueta
Con cierto retraso sobre la hora prevista (la inevitable nube de fotógrafos y reporteros estuvo un buen rato rodeando a una sonriente y un tanto despistada Carolina Herrera que, por cierto, también llegó tarde) se inició el último desfile de la segunda jornada de Pasarela Cibeles.
Miguel Palacio presentó una colección cuyas propuestas fundamentales giraron en torno a los vestidos (ya sean largos o en su versión más escueta o mini); las faldas (confeccionadas en tejidos rígidos), así como estilizadas blusas y pantalones anchos. Eso sí, todo ello adornado con espectaculares lazadas, que han acabado por convertirse en una de las señas de identidad de este diseñador de origen bilbaíno.
También llamaron la atención una serie de abrigos cortos, muy armados y realizados en tejidos rígidos, aunque también encuentran lugar entre sus propuestas abrigos confeccionados en piel de zorro o visón, o enormes y envolventes chales de lana, perfectos para abrigar los días más fríos del invierno.
En cuanto a los colores, además de los siempre elegantes blanco y negro, el diseñador recurre al fucsia, el verde, el beis o el oro viejo, sin olvidar los juegos ópticos que proporcionan los estampados o los brillos procedentes de la incrustación de paillettes en algunas de sus prendas. Como complementos, Miguel Palacio no duda en recurrir a tocados de plumas y a cinturones con enormes hebillas que enmarcan la silueta.
















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