Sofisticada, sensual y matizada. Las propuestas de Juan Vidal para otoño e
invierno 2007-2008 son un juego de estilos.
Por un lado, destaca una parte de la colección que presenta una silueta
extremadamente ceñida. Faldas lápiz por la rodilla, blusas de gasa con
estudiadas transparencias y mangas abullonadas, pantalones pitillo, vestidos
pegados al cuerpo complementados con boleros de piel coordinada… No
obstante, el contrapunto se encuentra en hombros redondeados, chaqueta ancha
tipo esmoquin, abrigos ‘tulipán’ o pantalones bombachos. Pero eso sí, todo
ello tiene como nexo de unión la utilización del color negro como absoluto
protagonista del desfile, sólo matizado con algunos detalles en morado y rojo
oscuro tornasolado. Y, como géneros, una gran variedad: raso, satén, gasa,
organza, tafetán, napa, angora…
Asimismo, destaca como hilo conductor de toda su colección la utilización de
la forma geométrica del rombo a modo de adorno. Y se consigue mezclando las
anteriores tonalidades o combinando texturas. Además, en general se apuesta
por el talle elevado y muy marcado; y, para la noche, vestidos tipo cóctel
con volantes, abullonados y muchos detalles -strass,
paillettes o grandes cristales- que aportan brillo y rompen la
sobriedad del color negro. Un detalle: borlas con flecos rematando los
extremos de bufandas, fulares y cinturones.

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