Polémicas reflexiones de Karl Lagerfeld, un divo de la aguja

El diseñador está más activo que nunca desde que su gran rival Yves Saint Laurent abandonara la moda

Autorretrato de Karl Lagerfeld, vestido con vaqueros, una prenda que ahora sí puede llevar gracias a haber adelgazado 20 kilos. Pinche sobre la foto para ver más.

Desde su puesto de auténtica -y casi única- vaca sagrada en activo en la escena de la moda de París, Karl Lagerlfeld debate sobre lo divino y lo humano, y a sus más de 60 años, se halla más activo que nunca.
Algunos de sus últimos trabajos: la presentación de sus colecciones de Chanel (cuatro al año entre Alta Costura y prêt-à-porter), para Fendi (dos al año), para su propia marca, Lagerfeld Gallery (dos al año); el lanzamiento de una nueva línea de jeans, la prenda que ahora más le gusta vestir tras haber adelgazado más de 20 kilos; las fotos del último álbum de Mick Jagger y de las campañas de los dos candidatos a la presidencia de Francia; Lionel Jospin y Jacques Chirac... Y aún encuentra tiempo para dedicarse a cultivar su colección de arte, una de las más importantes del mundo.

¿De dónde saca la fuerza para trabajar a ese nivel? En los mentideros de París se dice que Karl Lagerfeld está más contento, brillante y activo que nunca desde que su eterno rival -y casi enemigo- Yves Saint Laurent abandonara la moda el pasado mes de enero. De hecho, el modisto, en una reciente entrevista no tiene palabras demasiado amables para Yves, al que llega a insultar: "¿Por qué siempre contaba lo que sufría a la hora de crear un vestido de tafeta si era igual al que había hecho seis meses antes? Por favor, la gente compra tus vestidos para ser feliz, no para conocer los dramas de un alcohólico llorón". En cambio, Lagerlfeld se deshace en elogios con el actual diseñador del prêt-à-porter de la marca, Tom Ford. "Me gusta más lo que hace ahora Tom que lo que Yves hizo en los últimos 20 años", dice con lengua viperina.

A pesar de acostumbra a decir sin tapujos exactamente lo que piensa, el maestro, de origen alemán, es el único que se lleva sorprendentemente bien con Bernard Arnault, dueño de LVMH, y con François Pinault, otro de los grandes capos del lujo, enemigos acérrimos entre sí. Y es que en el panorama de la moda mundial, o se es de un bando o se es de otro, no hay medias tintas, salvo para privilegiados como Karl, que considera que sólo su casa, Chanel, Dior y Gucci tienen verdadero impacto en la sociedad: "Dior con John Galliano, Gucci con Tom Ford y Chanel conmigo. En las demás puedes cambiar los diseñadores y a nadie le importa". El que vale, vale, diría a buen seguro Karl.

Prohibida su reproducción total o parcial. ©2006 Hola, S.A.

  

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