Una de las sorpresas de esta edición de Cibeles fue la vuelta en solitario de Modesto Lomba. El diseñador de la firma Devota y Lomba, y presidente de la Asociación de Creadores -que agrupa a los llamados “disidentes” o modistos críticos con la selección y organización de los desfiles-, fue el único en volver a desfilar en las instalaciones de Ifema, mientras que Jesús del Pozo, Angel Schlesser, Roberto Verino y Antonio Pernas prefirieron seguir mostrando sus propuestas en escenarios alternativos.
Lomba sigue con su habitual defensa del minimalismo, y presentó una colección basada en el gris, con las curvas como lleit motiv y nuevos relieves para los tejidos (a base de jaretas y plisados), en lo que algunos críticos llamaron “papiroflexia textil”.
Mientras a la mujer la viste con pantalón, al hombre le pone falda. Destacaron las superposiciones de pequeños chalecos muy ajustados (a base de diminutas lentejuelas) y las mezclas de tejidos opuestos, así como los cuellos plisados que serpentean por los vestidos, partiendo del lateral de éstos y de las blusas para luego subir a rodear la nuca.
Entre los invitados al desfile se hallaban Arancha de Benito, Carla Royo Vilanova, Blanca Suelves y la Condesa de Siruela, entre otros.