Pierre Cardin es un diseñador visionario que lleva más de cuarenta años conquistando al mundo de la moda. Su carrera está marcada por multitud de invenciones e ideas originales. Lo que no sabemos es si el extravagante modista francés cree en fantasmas o no. La última adquisición del imperio Cardin ha sido un castillo medieval en el pequeño pueblo de Lacoste, en la región de la Provenza francesa.
La compra ha creado gran expectación, y no por el popular nombre del pueblecito de 400 habitantes o por el famoso comprador, sino por el último inquilino del que disfrutó el castillo: Donatien Alphonse François, Conde de Sade, más conocido por su nombre literario: Marques de Sade.
Tan ilustre y controvertido habitante adquirió el castillo como regalo de bodas por parte de su padre, lo habitó de temporada en temporada, lo convirtió en escenario de sus legendarias fiestas y de refugio cuando le perseguía la justicia. Así, la residencia del Marques de Sade se convirtió en una fuente de leyendas y misterios que recorrieron la región a toda velocidad.
Ahora Pierre Cardin ha comprado el castillo con toda su historia y leyenda por tan sólo 25 millones de pesetas. El modisto se dispone a restaurarlo del todo, y lo quiere convertir en un centro cultural de referencia para toda la zona. Pero el lugar debe tener algo mágico que invita a las celebraciones, ya que lo primero que ha organizado en el Cardin ha sido una fiesta en honor al Marques de Sade.