¿Quién es realmente Camilla?


Es la madre de mediana edad con caderas y arrugas de reírse. La protagonista de una historia absolutamente diferente a esas con las que crecen los niños de medio mundo. No es guapa, no es joven y no se distingue por ninguna de las cualidades propias de las heroínas de los cuentos de hadas. De hecho, no se parece en nada a Blancanieves, La Cenicienta, ni a la Bella durmiente. Es, de hecho, la madrastra, pero también, la mujer que, además de enamorar al Príncipe para siempre, consigue el verdadero aprecio y el respeto de los hijos de su eterno novio, Guillermo y Harry.

Otra forma de sentir
Camilla representa el triunfo de la naturalidad, la calidez y la fuerza y ha escrito con su historia un cuento al revés. Diana, inmensamente más bella (“Ella siempre tan perfecta y yo tapándome con mi bolso”, solía decir Camilla antes de su muerte), padeció el lamento mudo de un compañero que llevaba mucho tiempo sufriendo la ausencia de su gran amor: Camilla. Y en vez de protagonizar esas rupturas maritales que tan familiares nos resultan, en las que el marido abandona a su mujer por una modelo más joven y glamourosa, la Princesa, joven y brillante, vio alejarse al príncipe Carlos para reanudar su relación con Camilla. Fue una reivindicación de la mujer mayor y una verdadera lección universal sobre otra forma de sentir y de experimentar el amor verdadero.

Como cualquiera de nosotros
Es normal y es fácil imaginársela en todas las situaciones. Compartiendo el desayuno con el príncipe Carlos, mientras saca a colación temas de conversación de la vida cotidiana –el jardín, la universidad de los hijos o la inflación- o dando incluso una calada a escondidas a su cigarro, después de haberle prometido al Príncipe que lo había dejado. Igual que cualquiera de nosotros. Por esta naturalidad, que la asemeja a cualquier mujer sencilla de mediana edad -niega su identidad cuando no está en compromisos oficiales-, y su pícaro sentido del humor, se ha ganado a muchos que tenían dudas, Guillermo y Harry incluidos. Y, ahora también, con su delgada figura y su áspera voz de fumadora, su reputación como símbolo sexual va creciendo entre las clases pudientes y a muy pocos sorprende que, ella que ha sido anfitriona en diversas cenas de alto nivel con el Príncipe, vaya a convertirse el próximo 8 de abril en la esposa del futuro Rey de Inglaterra.



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