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LARGA ENFERMEDAD,DEPRESION...

—En un comunicado firmado por su hijo mayor,Reza II, éste da cuenta de la muerte de la princesa «después de una larga enfermedad». Desde París usted habló de una grave depresión.
¿De qué se trató exactamente?


—Desde hace diez años, es decir, desde su ingreso en la Universidad, Leila se quejaba de gran fatiga y sufría migrañas y dolores dorsales o musculares. Los primeros médicos consultados nos hablaron primero de «síndrome de fatiga crónica »,una enfermedad cuyo origen no se conoce exactamente. Hay muchos casos semejantes en Estados Unidos.

Eso va acompañado de un déficit de defensas, fatiga, dolores y falta de concentración. Leila consultó con muchos médicos en Europa y Estados Unidos. Ciertamente, mi hija tenía momentos de alegría, en los que estaba en plena forma, se reunía con sus amigos y daba pruebas de mucho dinamismo. Pero con el paso de los años ,la fatiga se le acentuó. De hecho, se trataba de una mezcla de profunda depresión y de gran fatiga, que alternaba con períodos de alegría y dinamismo.

—Señora, durante su sesenta cumpleaños usted logró reunir a su alrededor a sus hijos y nietas. Esas fotos se han publicado. La princesa parecía contenta, feliz de vivir. Nada hacía suponer un estado depresivo. En julio pasado,en El Cairo, ya se leía, sin embargo, en su rostro toda la melancolía del mundo. ¿Qué había sucedido entre esas dos fechas?

—Tiene usted razón. Desde mil novecientos noventa y ocho ,la salud de Leila se degradó rápidamente. Creo que eso fue producido por la carga acumulada de todo lo que sucedió desde nuestra salida de Irán: el exilio ,la pérdida de su padre, a quien adoraba. Sin duda, a causa de esta fatiga, que la arruinaba, debido a todo lo que había vivido ,mi hija no encontraba sentido a su vida. Sin embargo, ella era una chica inteligente, llena de cualidades y que tenía carácter, pero no llegó a encontrar realmente su camino.

Fatiga o falta de concentración. Estos dos últimos años, Leila vivió también alternancias de optimismo y depresión que nos inquietaron mucho, a nosotros, su familia y sus amigos. Mi hija fue controlada muy seriamente por los médicos. No quiero entrar en detalles para respetar su memoria. La cuidaban grandes especialistas y hubo momentos, como hace algunos meses, en que incluso fue necesario hospitalizarla.



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