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| Carmen,
en las dunas de Duanang, en el Gobi, vasta meseta
desértica del Asia Central que se extiende por
el sur de Mongolia Exterior y las regiones chinas
de Sant-Kiang y Kan-Su, entre 80 y 1.200 metros
de altitud. Al fondo aparece el templo de la Luna.
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| Carmen,
con dos guardias en el paso de Khyder, en la frontera
entre Paquistán y Afganistán. Los guardias pertenecen
a una tribu que vive en el citado paso fronterizo |
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| Carmen
Martínez-Bordiú y Roberto Federici, en la Gran
Muralla china |
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Carmen
Martínez-Bordiú y Roberto Federici realizaron un fantástico
viaje que llevaban preparando desde hacía cuatro años.
La pareja recorrió la Ruta de la Seda. Atravesaron parte
de Asia, estuvieron en el Turquestán, el desierto de
Gobi, durmieron en tiendas de campaña y también visitaron
la Gran Muralla, la Ciudad Prohibida y la plaza de Tiannamen.
“Casi cuatro años hemos estado preparando Roberto y
yo este viaje –nos dice Carmen-. No es, si quieres,
una aventura más en lo que se refiere a exotismo. Se
trata de algo bastante más serio, porque entre otras
cosas, encierra verdaderos riesgos en todos los sentidos”.
El viaje duró tres semanas que “fueron bastante duras”.
De hecho, continúa Carmen, “las hemos pasado entre desfiladeros
y precipios, avanzando a veces a una altura de cuatro
mil metros. Hubo días en que hacíamos diez y hasta once
horas de coche. Íbamos en una especie de destartalados
microbuses o en jeeps por estrechísimas carreteras
sin asfalto alguno; otras veces nos movíamos por auténticos
caminos de cabras”.
Entre las cosas que más le han impresionado, tanto a
ella como a Roberto Federici, cabe destacar el desierto
del Gobi, en la gran meseta central asiática; Kashgar
y la peligrosa zona del Karakorum, donde siempre existe
la amenaza de un desprendimiento de tierras o una avalancha
de rocas.
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