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Aunque lo ideal es su preparación casera, hoy día se comercializan muy buenas masas ya preparadas.
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Cuenta la leyenda, que hace ya muchos siglos los peregrinos sabían de su cercanía a Santiago al percibir el inconfundible olor a empanada. Y es que, aunque en otros lugares se elaboran preparaciones similares, es la comunidad de Galicia donde entrontramos el origen de lo que conocemos como tradicional empanada. Incluso, el maestro Mateo inmortalizó tan apreciado manjar en una de las ménsulas de la Catedral de Santiago.
Pero, más allá de anécdotas y curiosidades... ¿cómo se elabora este suculento plato? Según parece, además de tener buena mano para los condimentos, si queremos prepararla de forma casera, un buen amasado resulta clave para conseguir el resultado perfecto. Aquí van algunos trucos a tener en cuenta:
Las harinas: se deben tamizar. Es importante que estén en perfectas condiciones, y le recomendamos usar harina fina. La cantidad dependerá de cada receta.
La levadura: se puede emplear prensada o en polvo. Si decide dejar un poco de masa en un recipiente para utilizarlo después como fermento, cúbralo con aceite, grasa o sal.
El amasado: conviene hacerlo en una superficie limpia y horizontal, y el agua que se añada deberá estar templada. Si se amasa con robot, el agua deberá añadirse fría, al igual que si la preparamos en verano. Las masas con huevo deberán llevar un poco más de levadura, y cuando se amase evite las corrientes de aire. Una capa de masa fina no debe sobrepasar el medio centímetro. Si las capas son muy delgadas, el relleno deberá añadirse más cocinado. Si se usa empanadera recuerde que debe estar engrasada.
Los rellenos: la cebolla forma parte principal del mismo. Es conveniente picarla a mano y freírla a fuego lento, con un buen aceite. Si añadimos pimiento, debe freírse con la cebolla, y si lleva tomate, deberá estar maduro y pelado, y añadirse cuando la cebolla tenga color. Cuidado con estos dos últimos ingredientes, sobre todo en verano, porque pueden ponerla ácida.
La cocción: lo ideal es hacerlo en un horno de leña. Cuando se meta en él, éste deberá estar caliente, pero sin exceso de temperatura. El tiempo mínimo de cocción suele ser de media hora, aunque puede llegar a ser el doble según el grosor de la masa y el tipo de relleno.
La congelación: es posible congelar tanto la masa como la empanada ya hecha.
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