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Una vez abierto, podrá evitar que la pulpa se ennegrezca rociándola con unas gotitas de limón.
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Es rico en vitaminas antioxidantes, en fibra, en minerales (como el potasio, el fósforo o el magnesio), y en grasas insaturadas, es decir, aquéllas que nos ayudan a regular el nivel de colesterol. Pero más allá de sus propiedades beneficiosas, el aguacate es, cuando está en su punto óptimo de maduración, uno de los frutos más suaves y exquisitos del mercado. Tanto es así, que ya los antiguos aztecas lo bautizaron con el nombre de ‘mantequilla de los bosques’ debido a su cremosidad. Una textura y sabor que resultan muy apreciados por gran parte de los consumidores. Si es usted uno de esos ‘amantes incondicionales’ del aguacate no se pierda los siguientes consejos y recomendaciones, así como un buen número de variadas recetas:
El momento idóneo para el consumo del aguacate es cuando la piel cede a una leve presión.
Una vez maduro lo más recomendable es conservarlo en el frigorífico siempre que la temperatura sea superior a 6ºC. En caso de que esté verde puede conservarse entre 10 y 15 días en el cajón de las verduras de la nevera.
Para acelerar su maduración se puede envolver en papel de periódico y mantenerlo a temperatura ambiente.
Recuerde que el aguacate debe abrirse en el momento en que se desee consumir, ya que su pulpa se ennegrece en contacto con el aire. Para evitarlo, rocíe la pulpa con unas gotas de limón.
Para pelarlo de forma sencilla basta con realizar un corte longitudinal siguiendo el diámetro de la fruta y calando hasta el hueso. A continuación, girar levemente cada mitad en direcciones contrapuestas hasta que una de ellas se desprenda del hueso. Para terminar, y con ayuda de una cuchara, hay que separar el hueso de la otra mitad.
El aguacate se puede congelar. Para ello, hay que extraer la pulpa, aplastarla bien y mezclarla con un poco de zumo de limón.
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