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Cuando vaya a realizar la compra, tenga en cuenta que los productos congelados es lo último que se debe adquirir en un supermercado.
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Carnes, pescados, verduras, e incluso platos preparados, ningún alimento se ha resistido a la ‘friolera’ prueba del congelador. Pero, según los expertos, esto no supone ningún problema a la hora de consumirlos. Sin embargo, también nos advierten de que una mala congelación o descongelación puede alterar los nutrientes, el sabor y la textura de los productos. Por eso, hay que saber muy bien cuáles son los pasos a seguir desde que se mete un producto en el congelador hasta que se empieza a cocinar.
Del supermercado al congelador
Son muchos los factores que han hecho que la mayoría de los españoles tengamos en nuestras cocinas productos congelados. La incorporación de la mujer al trabajo, los nuevos hábitos de cocina y la creación de los supermercados provocan que en la actualidad se acuda a la compra una vez al mes y no una al día como se hacía en épocas anteriores. Esto significa que los carros se llenan de congelados que abastecen a la familia durante días. Por eso, hay que saber muy bien cómo se deben tratar estos alimentos.
Lo primero que se debe cumplir es la norma número uno de los congelados: adquirirlos del frigorífico del ‘super’ lo último de todo para así evitar que se descongele durante la compra.
Una vez en casa hay que deshacer las bolsas y, lo primero de todo, meterlos en el congelador. Las verduras y demás productos que ya están empaquetados se pueden meter tal cual; pero la carne y el pescado que viene sin embalar, o que se quiere congelar por separado, debe envolverse en papel de aluminio o en bolsas de plástico cerradas herméticamente, ya que las bajas temperaturas pueden resecarlo.
Una buena idea es colocar a cada producto una etiqueta con la fecha en la que fue congelado; ya que éstos no duran eternamente, se aconseja que, como máximo permanezcan congelados 6 meses.
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