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El consumo de cordero se remonta a las primeras edades del hombre. En España, la explotación de ganado ovino tiene una gran tradición.
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Ingrediente de deliciosas recetas, el valor energético de su carne oscila alrededor de 250 calorías por cada 100 gramos.
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Ahora que se acerca la Navidad, seguro que muchas personas a las que les toca ‘enfrentarse’ a los fogones durante tan señaladas fechas andan ya pensando en los posibles menús con los que deleitar a los suyos. Y entre todas esas cábalas, el cordero suele ser, año tras año, uno de los alimentos más importantes a considerar. Y es que no debemos olvidar que la excelente carne de este animal, además de aportar al organismo un elevado número de proteínas de alta calidad, favorece la preparación de exquisitos platos y recetas.
Pero... ¿a qué llamamos exactamente cordero? Pues bien; denominaremos con este nombre a las crías de oveja con menos de un año de edad. No obstante, dentro de esta especie podemos encontrar dos tipos bien diferenciados, siendo estos:
CORDERO LECHAL
Suele ser el que tiene una edad aproximada de seis semanas, con una carne sonrosada, pero pálida y muy tierna. La grasa que tenga deberá ser de un color amarillo muy claro y no deberá encontrarse en exceso. Hay que calcular unos 250 gramos por persona. El verdadero cordero lechal es el que ha sido alimentado por la leche de su madre, pero hay que tener en cuenta que a muchos de ellos se les alimenta con leche de vaca.
Para hacer frito o a la plancha, las mejores partes son las chuletas de palo o de riñonada. Habrá que calcular 250 gramos por persona y deberán freírse unos tres minutos por cada lado para que queden bien doraditas. Para asar puede utilizar medio cordero, estimando la misma cantidad que antes por persona, y habrá que calcular treinta minutos por cada medio kilo. Deberá calentarse previamente el horno. Para guisos, las mejores partes son las chuletas, la paletilla y el cuello. La cantidad a prever será de 250 gramos por persona y se tardará en su cocción una hora y media.
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