 |
|
Al freír, la carne de cerdo suele encoger hasta un tercio de su peso.
|
 |
|
Para preparar un pollo asado, éste deberá tener bastante grasa para que no quede seco.
|
|
Freír un filete o meter un asado en el horno parecen actividades al alcance del cocinero más inexperto, pero la realidad es que para conseguirlos en su punto óptimo se exige un verdadero arte. He aquí unos pequeños trucos que, seguro, le resultarán de gran utilidad:
A la hora de cocinar la carne de cerdo hay que tener en cuenta que ésta suele menguar cuando se fríe o asa hasta casi un tercio de su peso, por lo que conviene calcularlo.
Para freír o cocinar a la plancha, las mejores partes del cordero lechal son las chuletas de palo o de riñonada. Para asar se puede usar medio cordero, calculando 250 gramos por persona.
A la hora de comprar un pollo deberá elegirlo en función de cómo va a prepararlo: si lo va a asar, tendrá que comprar uno que tenga bastante grasa para evitar que se quede seco. Si lo va a guisar en cacerola, escoja uno también ‘grandecito’ pero menos grasiento con el fin de evitar salsas demasiado pesadas. Para hacerlo salteado, elija uno joven, ya que esta preparación exige que el pollo se haga rápidamente.
Nunca se debe echar la sal a la carne antes de ponerla en la parrilla. La sal consume el jugo, quedando seca. La carne debe salarse cuando está en su punto. Esto mejora su sabor.
Cuando un ave que vayamos a asar nos parezca dura, es aconsejable frotarla con limón antes de meterla en el horno.
|