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Si se consumen crudas, las verduras y hortalizas conservarán todas sus vitaminas intactas.
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Si pica las cebollas bajo el chorro de agua evitará el característico escozor de ojos.
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Facilitan el tránsito intestinal, representan la mejor fuente de calcio tras los productos lácteos, nos ayudan a combatir la anemia, su consumo aporta pocas calorías al organismo... Las bondades de las verduras y hortalizas son múltiples. Pero lo mejor es que, bien cocinadas, pueden ser el ingrediente principal de sabrosísimas recetas. He aquí unos pequeños consejos para sacarles todo el partido:
Cuando la col es verde y dura conviene cocerla en dos aguas para hacerla más digestible.
Para quitar el amargor de los espárragos trigueros deben echarse, una vez picados y sin lavar, en aceite hirviendo. Hay que dejarlos ablandar sin dorarse.
La cebolla, cuando se toma cruda, pierde su sabor picante si se deja unas horas antes picada y sumergida en un poco de vinagre. Además, si queremos evitar el molesto escozor de ojos, la picaremos bajo un chorro de agua fría, o bien, la escaldaremos un minuto en agua hirviendo.
se evita si antes de pelarlas se escaldan un minuto en agua hirviendo.
Si al cocer las espinacas se les añade un poco de azúcar, conseguirá eliminar totalmente el sabor a tierra que en algunas ocasiones tienen.
Si no se desea pelar las judías verdes, el medio más sencillo y rápido para quitar las hebras es sumergirlas durante tres minutos en agua hirviendo. Tras escurrirlas, los bordes saldrán prácticamente solos.
Las zanahorias deben ser pequeñas, pues así resultan más tiernas.
Si queremos que las verduras en general estén especialmente verdes y tiernas es aconsejable echar cuando hierven un pellizco de bicarbonato sódico.
Si, por el contrario, queremos que queden más firmes, les añadiremos un chorrito de vinagre.
A la hora de preparar las alcachofas, si quiere que éstas conserven perfectamente su forma, átelas con un poquito de cuerda fina alrededor de las hojas.
Para evitar el mal olor en la cocción de la coliflor, échele en el agua al hervirla un trozo de pan mojado en leche. También puede añadirle unas hojas de laurel.
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