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Por lo general, su color deberá ser brillante, especialmente en lo que a los ojos de la pieza se refiere.
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Deberemos rechazar las piezas de marisco que no estén íntegras.
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Aunque hablemos de pescado, lo cierto es que, en algunas ocasiones, determinados comercios intentan darnos ‘gato por liebre’ en el momento de vender su género. Si no quiere que esto le suceda, no pierda de vista las siguientes recomendaciones y trucos prácticos:
- Un buen pescado debe ser terso, firme y elástico. - Por regla general, su color deberá ser brillante (a pesar de que hay especies de tonalidades mate). En cualquier caso, los ojos sí que tendrán que estar muy brillantes, transparentes y nunca arrugados. - Las agallas deben ser rojas y estar perfectamente delimitadas. - En ningún caso se debe adquirir una pieza con la panza hinchada. - Otro de los mejores indicativos es su olor: éste debe ser a mar limpio y libre de olores extraños o con aromas muy marcados a pescado. - Para asegurar la calidad, un buen consejo consiste en adquirir el pescado propio de cada temporada. - Otro truco para detectar su frescura consiste en oprimir ligeramente con el dedo sobre la piel de la pieza y, si recupera inmediatamente la forma sin que quede la huella del dedo, podrá comprarlo sin problema. - Los mariscos deben estar íntegros, por tanto hay que rechazarlos cuando les falten la cabeza o las patas o tengan la concha rota. - También es importante examinar la etiqueta (obligatoria según la legislación actual) en la que se indicará la especie, la procedencia, el precio y el expedidor responsable, entre otros datos. - Por su carácter más perecedero, es aconsejable adquirir el pescado al final de la compra, e inmediatamente después de llegar a casa deberá colocarlo en un lugar adecuado en el frigorífico (donde lo deberá mantener el menor tiempo posible). - Si desea descongelarlo, el método ideal consiste en dejarlo en la nevera durante un largo período de tiempo. En cualquier caso, nunca se debe descongelar a temperaturas superiores a los 20ºC. - No deberá dejar de un día para otro el pescado después de descongelarlo, así como tampoco es en absoluto recomendable su recongelación.
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